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Kuzunoha estuvo horas concentrándose tratando de volver a ser humano, llego la noche y la media luna se alzó sobre el bosque y Kuzunoha por fin pudo volver a transformarse en un humano

-ya soy humano de nuevo-dijo Kuzunoha -, ¿pero qué voy a hacer ahora que ya no poder volver a mi casa?

Sus tripas le rugían con fuerza, fue por el bosque buscando algo que poder llevarse a la boca encontrándose en la oscuridad de la noche solo con frutos rojos que eran algo amargos pero que le saciaron lo suficiente para que su estómago no siguiera rugiendo. Estaba agotado del suceso y se tumbó en el tronco de un árbol caído. Kuzunoha estaba muy deprimido, se tapó los ojos durmiéndose entre lágrimas que dejaban sus mangas mojadas. Los días pasaban para el difícilmente teniendo que sobrevivir buscando comida entre los arbustos y árboles frutales. Entre tanto trataba de dominar el poder concedido por la fruta del diablo Vulpes-Vulpes. Al terminar su primera semana en el bosque pudo por fin controlar su fruta al menos solo tanto como para entrar o para salir de su forma de Zorro completo o de Zorro antropomorfo a Humano

A mediados de la segunda semana su ropa estaba sucia, rasgada y el olía mal por no haberse podido lavar y a pesar de que la fruta le saciaba enseguida comenzó a tener necesidad de comer algo de pan y carne pero era algo recio con lo de tener que cazar a un animal para llenar su estómago y era bastante negado en el arte de la pesca por lo que poco a poco se estaba volviendo un crio desnutrido que había perdido más de diez kilos empezando a notársele los huesos. Realmente se encontraba en una situación desesperada en la que no habría tardado mucho tiempo en morir por inanición.

Una noche sin ningún miedo y sin hacer ruido se acercó al pueblo sin ser visto “aunque no me guste necesito robar algo de comer” pensó Kuzunoha. En las tinieblas de la noche iluminada solo por la luna llena que ayudaban a que no se perdiera en su camino, en un par de minutos logro llegar hasta su casa o la que era asta semanas atrás quedándose ante la puerta. Cogió una piedra del suela y con ella golpeo fuertemente a la cerradura dejándola destrozada pudiendo a si abrir la puerta, entro en la casa comprobando que estaba llena de polvo pero a pesar de ello todo seguía en su sitio, nadie había entrado desde el día en el que cumplió los diez años y su vida cambio de forma radical.

Entro en su antiguo cuarto, en un lado había una estantería con un buen número de libros “él siempre quería que me leyera estos libros pero no lo hizo por pereza “pensó Kuzunoha, echando un vistazo encontró uno sobre cómo hacer trampas para cazar y otro sobre diversas técnicas de pesca “estos dos libros pueden llegar a serme útiles para sobrevivir en el bosque” pensó Kuzunoha cogiéndolos y metiéndolos dentro de un pequeño saco para que no se estropean en la intemperie, también cogió un libro sobre las criaturas que viven en el bosque y otro sobre las plantas y setas para no toparse con una que fuese venenosa sin saberlo porque entonces si tendría un problema bien gordo.

Se escuchó el crujir de un tablón de madera de la entrada de la casa, Kuzunoha se acercó agachado tratando de observar quien había entrado. Por la oscuridad solo podía ver una fina silueta negra aparentemente femenina. Alzo una lámpara y la encendió dejando ver que la silueta femenina era Makino que también llego a verle a el

-estas que das pena-dijo la chica

-¿no me temes y rechazas?-pregunto Kuzunoha

-no, ellos quizás crean que ahora eres un demonio pero en tus ojos solo veo a ese travieso y sonriente niño que he visto crecer y que a pesar de que ahora pueda tomar la forma de un Zorro humanoide no veo ningún motivo de tenerte miedo-explico Makino

-¿ni tampoco porque yo sea el hijo de una pirata y el nieto del hombre más fuerte del mundo?

-ellos son piratas muy buscados y temidos es cierto, pero no hay que culpar a nadie por la familia que le ha tocado tener ni aunque sean piratas o asesinos, porque no por ello significa que el hijo lo sea o lo vaya a ser además si tu madre te dejo aquí será porque no quería que tuvieses esa vida tan peligrosa que tienen los piratas-respondió Makino -. Venga dame la mano y deja que te lleve a mi casa para que puedas nutrirte, darte un baño. Coge ropa de tu armario así podrás cambiarte

Kuzunoha cogió la ropa de su armario metiéndola en el mismo saco que los libros, le dio su mano a Makino que apago la lámpara, ocultándole y yendo en silencio llegaron a la casa de la chica entrando ambos, una vez dentro Kuzunoha se dio un baño pudiendo al final relajarse y quitarse toda la suciedad, se puso su ropa y fue con Makino que le preparo un trozo de carne a su punto que no dudo en devorar con sus colmillos vulpinos que eran lo único que no había podido devolver a su estado humano

-¡gracias Makino!-grito Kuzunoha con lágrimas cayendo de sus ojos

-no es nada, lo estás pasando muy mal y es necesario que alguien te ayude a amenizar la situación-dijo Makino

-pero tú no podrás mantenerme escondido, al final tendré que volver al bosque donde tendré que pasar el resto de mi vida escondido-dijo Kuzunoha

-lo sé, por eso iré a visitarte de vez en cuando para ver si necesitas mi ayuda-dijo Makino realizando una sonrisa y pasándole un pañuelo a Kuzunoha para que pudiera limpiarse las lágrimas. De repente alguien toco la puerta asustando al pobre joven

-¡habré Makino!-grito un hombre

-tu escóndete-dijo Makino a Kuzunoha que se escondió y Makino abrió la puerta viendo al alcalde junto a un par de hombres con antorchas y armados con rifles

-hola Makino-saludo el alcalde

-¿qué le trae a estas horas de la noche señor alcalde?-pregunto Makino

-la puerta de la que fue casa del nieto de barba blanca está abierta, reventaron su cerradura con una piedra al parecer Kuzunoha debe de rondar por la aldea ¿le has visto?-pregunto el alcalde entrando en casa de Makino

-¿qué le hace pensar que le he visto?-pregunto Makino

-veras, una mujer asegura haberte visto cerca del lugar de los hechos entrando en la casa con una lámpara y que cuando la encendiste se vio la sombra de un niño-explico el alcalde que se fijó en el plato en el que estaba el filete comido por Kuzunoha -. Este plato parece haber sido comido recientemente

-sí, es que tenía hambre

-¿y decidiste comerte un filete de carne?, no es bueno comer algo así tan de noche-dijo el alcalde

-a este paso Makino también se verá afectada si descubren que me ha escondido-murmuro Kuzunoha abriendo una ventana -. Ella no se merece que le pase nada malo por mi culpa

Kuzunoha con el saco con los libros salto por la ventana y sin pensárselo dos veces antes de actuar fue corriendo frente a los hombres que estaban frente a la puerta de la casa de Makino

-¡es el!-grito uno de ellos alzando su rifle -. ¡Kuzunoha está aquí!

-¡¿Qué?!-exclamo Makino

-tu quédate aquí, nosotros le capturaremos-dijo el alcalde. Kuzunoha salió corriendo ocultándose en las sombras. Tras un barril se sento “tengo que escapar al bosque, es el único lugar donde estaré a salvo “pensó Kuzunoha, se concentró profundamente tomando la forma de zorro humanoide.

Salió corriendo directamente hacia el bosque, un hombre portando su rifle estaba en medio del camino y al verle se asustó y le apunto directamente con su rifle

-¡alto Kuzunoha no quiero disparar!-Grito tembloroso con el dedo en el gatillo, viendo que Kuzunoha se acercaba corriendo hacia el disparo accidentalmente su rifle, la bala penetro en el hombro izquierdo del joven en el momento que este salto para esquivar al asustado hombre que cayó de espaldas al suelo.

Kuzunoha con gran velocidad y con la herida de bala que le dolía de forma intensa llego hasta el bosque dejando tras de sí un pequeño rastro de sangre con la mayoría de hombres de la aldea siguiéndole. Se cayó al suelo mirando el agujero de bala sintiendo todavía la caliente esfera de plomo todavía en el interior de su cuerpo “tengo que sacarme la bala, oh, esto será doloroso” pensó Kuzunoha, en la boca se puso una rama que mordió con fuerza e introdujo sus dedos en el orificio de bala, el dolor que sintió era enorme, más de lo que un niño normal de su edad podría ser capaz de soportar pero el tenía la fortuna de ser más fuerte debido a la gran fuerza física heredada de su madre, si no fuese por el palo que estaba mordiendo sin duda Kuzunoha hubiera lanzado un grito que habría delatado sobre su ubicación, con las largas uñas cogió la bala y la saco lanzándola lejos para no verla, se encontraba empapado en su propio sudor agotado por soportar el dolor de sacar la bala.

Se escucharon unos pasos, la luz de las numerosas antorchas se aproximaban peligrosamente. Sin miedo se levantó dando un último esfuerzo para adentrarse en la parte más profunda del bosque. Los días siguientes los aldeanos siguieron en su busca sin éxito debido a que se adentró a un lugar en el que los animales eran mucho más grandes y peligrosos para recuperar todas las fuerzas que el perdió esa dura noche, nadie sospecho que Makino acogió a Kuzunoha en su casa evitando que la gente pensara mal de ella o sufriera rechazos.

Gracias a los libros recogidos en su anterior casa fue capaz de aprender rápidamente a pescar y a preparar trampas para cazar animales quizás porque su fruta aumento bastante su capacidad mental haciéndole más astuto volviendo así al peligroso bosque intermedio en su nuevo hogar durante al menos los próximos cinco largos años. Al llegar el tercer mes sorprendentemente había recuperado peso y se había vuelto un poco más sano y fuerte.

Una fuerte tormenta se desato en el decimoquinto día del tercer mes obligándole a ocultarse en el interior de una cueva que convirtió en su casa, se sento en un rincón mirando fijamente la lluvia “tengo que hacerme mucho más fuerte y algún día saldré de este dichoso bosque y prenderé un viaje hacia el Grand Line para buscar y conocer a mi madre” pensó Kuzunoha, se levantó y salió exponiéndose a la feroz tormenta y sus relámpagos, se plantó frente a un árbol, apretó sus puños para golpearlo. Sin cesar de dar puñetazos con toda su fuerza durante un buen rato derribo el árbol dejando sus nudillos doloridos

-no pienso parar, no hasta que mi fuerza sea muy superior a la de ahora no me importa tener que destrozarme las manos en el intento-dijo Kuzunoha contemplando el árbol derribado. Y así fue como el joven incansablemente entreno día a día su cuerpo derribando arboles de considerable fuerza y tamaño con sus propias manos. Años después a los trece años llego a cazar con sus propias manos las más grandes bestias del bosque intermedio causándose así alguna que otra cicatriz. El poder de la fruta Vulpes-Vulpes logro dominarla a la perfección.

Tho Be Continued

en el proximo capitulo de One Piece Zettai Adventure: Kuzunoha ya con 15 años esta dispuesto a dar inicio a su largo viaje pero antes de vajar libre por los mares tendra que luchar contra unos misteriosos cazadores

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