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Página negra en la Bitácora: Grand Line
es la segunda aventura oficial de los Piratas de la Brisa Marina, que narra la partida de estos al Grand Line, junto con afiliación de un nuevo nakama: Kankunt. Esta saga precede a la Saga de la Isla Urbana.

Argumento

La segunda aventura de la banda, narra la heróica aparición del carpintero Kankunt, en medio de un ataque decretado por el Gobierno Mundial, tras la entrada triunfal de los piratas en el Grand Line.

Personajes

Principales

Secundarios

Historia

Hacía un nuevo amanecer

El Furia Marina contemplaba con consternación el fragor de la batalla que hacía apenas unos minutos, se había librado en territorio del East Blue. Cada uno de los integrantes de esta indulgente banda, gritaba con esmero a sus propios camaradas que desanclaran el ancla, ahora sellada en el fondo marino, para avanzar por las aguas del este y librarse del embrollo sucedido en la Isla Urbana.

Ahora, con un nuevo camarada y apresuradamente, partieron de la actual despedazada Isla Urbana con un nuevo objetivo.

- Bueno y ahora, ¿a donde nos dirigiremos? -preguntó curioso el nuevo camarada-.

- Según lo que marca el Log Pose, nos estamos acercando peligrosamente al Grand Line -aclaró Alan-.

- ¡¿GRAND LINE!? -preguntaron todos exaltados por la importante noticia de Alan-.

- La Isla Urbana se encuentra a muy poca distancia cartográfica de la Reverse Mountain, así que inevitablemente nuestro siguiente destino será el Grand Line -siguió confirmando Alan con expresión imperturbable-.

- Es una buena noticia, cada vez nos acercamos más a la verdadera aventura que nos espera –resaltó Maxilis emocionado-.

- Bien -interrumpió Caballero- creo que es el momento de que proclame una noticia importante para la banda.

- ¿Qué noticia? -preguntó curiosa Camilie mientras se dirigía a la cocina del barco- ¿Vais a querer algo?

- Sake por favor -pidió Juan ignorando a Caballero-.

- ¡Escuchadme! -exclamó exaltado el actual capitán-.

- Habla Caballero -asintió Alan mientras miraba a los demás miembros de la tripulación con mirada penetrante-.

- He decido revocar mi puesto de capitán de los Piratas de la Brisa Marina -dijo con convicción-.

- ¡¿QUÉ!? -exclamaron todos menos Alan, que parecía conocer la noticia-.

- Las razones de mi retirada poco importan ya -confirmó- el caso es que creo que sería razonable nombrar a Alan como capitán de la banda.

- Estoy de acuerdo -afirmó Maxilis decidido-.

- Yo también -añadió Sagitaurus-.

- Si no hay más remedio -contestó Camilie con tono sarcástico-.

Así pues, los Piratas de la Brisa Marina, marcharon hacía el Grand Line, ahora con un nuevo capitán, Alan, quien convincente, aceptó el cargo por el apoyo de sus camaradas. Este, Maxilis, Caballero, Sagitaurus, Camilie, Juan y Keni, sonrieron con certeza mientras dirigían su mirada al iluminado sol - ¡COMIENZA LA AVENTURA! 

Llegada al Grand Line

Las horas pasaban con tedio en el Furia Marina. Las pequeñas gaviotas, revoloteaban alrededor del tranquilo barco con un sonido risueño que amansaba a las más irascibles fieras.

- Que hambre... -suspiró con desgana Caballero-

- ¡Camilie!, ¡Camilie! -gritó Maxilis desde la otra esquina del barco-.

- No grites, me alteras -le advirtió Sagitaurus con expresión de furia-.

- ¿Qué ocurre? -preguntó aún legañoso Keni, que se acababa de despertar de una larga siesta-.

- ¡CAMILIE!, ¡CAMILIE! -volvió a entonar Maxilis con un tono más potente-.

- ¡SILENCIO! -contestó Sagitaurus con expresión de desenfreno- ¡DEJA DE GRITAR DE UNA VEZ!

- ¡¿Y TÚ NO GRITAS!? -interrumpió Caballero, subiendo todavía más el tono de voz-.

- ¡Calmaros de una maldita vez! -exclamó Alan- 

- Wow, parecen fieras discutiendo -comentó Juan casi dormido en la proa del barco- a este paso, vuestros gritos se oyeran hasta en Raftel.

- Deja de fastidiar -respondió Maxilis furioso, mientras le tiraba lo que parecía ser un trozo de madera-.

- ¡Eh!, ¡No me tires cosas! -respondió-.

- ¡¡¡SILENCIO!!! -exclamó cada vez más furioso Alan, intentando calmar la verdulería formada-.

Ante el inminente grito del capitán de la banda, los tripulantes, parecían calmar su disputa mientras le escuchaban atentos.

- ¿Cual es el problema?

- Que tengo hambre -contestó Keni-.

- Que Maxilis no para de gritar -contestó Sagitaurus-.

- Que Sagitaurus no para de gritar -contestó Caballero-.

- Que no me dejan dormir -contestó Juan-.

- Que Camilie no cumple sus obligaciones como cocinera y no atiende mi apetito -contestó Maxilis furioso-.

De repente, un aura fría y despectiva se acercó en forma de sombra con ojos oscuros hacía el gyojin, que miraba asustado a sus espaldas para observar a lo que parecía ser Camilie. Esta, debido a las palabras de Maxilis hacía ella, contestó a sus ataques con dos buenos mamporrazos.

- ¿Quien no hace bien su trabajo? -preguntó con una solemne sonrisa-.

- Nadie, nadie... -contestó Maxilis mientras se amedrentaba detrás del mástil-.

- Bien y ahora, ¿me podéis decir que os pasa? -preguntó con calma, sin desembozar su sonrisa inocente-.

- Que tenemos hambre -contestaron la mayoría de tripulantes al mismo tiempo-.

- Acabáis de comer -confirmó Camilie mientras se llevaba la mano a la cara- tendréis que esperar a la cena.

- Pero Camilie... -se lamentó Alan- ¿No podrías hacer una excepción y darnos algo para comer?

- Señor capitán... -suspiró Camilie mientras se acercaba peligrosamente a Alan- 

- Dime... -contestó Alan asustado-.

- ¡NO HAY COMIDA HASTA LA CENA! -exclamó con un impactante grito mientras el joven capitán asentía al mismo tiempo que se precipitaba a esconderse junto con Maxilis, tras en mástil del barco-.

Los tripulantes de los Piratas de la Brisa Marina, ahora hambrientos, siguieron surcando el ancho mar que se extendía frente a ellos. Tras otro par de tedias horas, Sagitaurus divisó un inmenso huracán que venía directamente desde el frente del barco.

- ¡Despertad, se acerca un huracán! -exclamó angustiado-.

- Era previsible -confirmó Camilie mientras se echaba a la boca la botella de licor de frutas-.

- ¡¿Tú lo sabías!? -preguntó asustado- 

- No, solo dije que era previsible, por que en estas zonas suele haber cambios importantes del clima -aclaró Camilie mientras se dirigía a los camarotes para avisar a sus camaradas- ¡Despertad todos, rápido!

Todos los miembros de la tripulación se levantaron exaltados por los avisos de Camilie y Sagitaurus y miraron horrorizados la tormenta que se les venía encima.

- ¡TODOS A SUS PUESTOS! -exclamó enfatizante Alan mientras se adentraban en la estruendosa tormenta-.

- ¡Capitán! -acentuó Maxilis- ¡Al final de la tormenta se puede divisar la Reverse Mountain!

- ¡TODOS A CUBIERTO! -gritó Caballero, mientras agarraba el timón junto con Sagitaurus-

Al final, fueron incapaces de evitar el gran huracán que tenían en frente e inevitablemente, se adentraron en este. Las escandalosas turbulencias acechaban el barco, que estaba resultando, fuertemente dañado.

El agua inundaba poco a poco el barco y la presión inundaba las esperanzas de los piratas, cuyos exasperantes y eufóricos gritos abundaban desde el fondo de sus corazones


- ¡Eh!, ¡Despertad todos! -recitó una dulce voz- ¡Despertad, rápido!

Alan abrió los ojos al ritmo de la dulce voz que le incitaba a despertarse. La paz y el silencio reinaban en el lugar donde se encontraba, solo el furioso rugido de las olas del mar al romper, parecía interrumpir el silencio sepulcral.

- ¿Do... ¡¿Donde me encuentro!? -preguntó extasiado por los lumínicos rayos del sol que quemaban las crestas de las colinas-.

- Estamos... -añadió la dulce voz-. ¡En Grand Line!

- ¡¿QUÉ!? -exclamaron todos los miembros de la tripulación mientras se levantaban de golpe por la impactante noticia- 

- ¡¿Cómo qué en el Grand Line!? -preguntó con euforia Caballero-.

- ¿Ya?, yo pensaba que la llegada hacia el grande y peligroso mar tardaría un poco más -aclaró mientras se rascaba el ojo, Keni-.

- Como lo oís, en Grand Line, volvió a añadir la dulce voz, que resultó ser Camilie- La fuerte tormenta nos hizo atravesar la Reverse Mountain y parece que hemos desembocado en una playa desierta.

- Es cierto, estamos en una playa -confirmó Maxilis mientras echaba un vistazo a su alrededor-.

- La arena está suave -asintió Juan- Creo que me echaré una siesta.

- ¡NO ES EL MOMENTO ADECUADO! -gritaron todos los miembros de la tripulación-.

- Está bien, está bien -comentó mientras se incorporaba-.

- Bien, ¿y ahora a donde vamos? -sugirió Sagitaurus pensativo-.

- ¿A donde va a ser? -preguntó irónico Alan- ¡A navegar por el Grand Line!

- ¿Con qué barco? -preguntó Sagitaurus resaltando la ironía-.

- Pues con el nuest... -se interrumpió Alan, mientras miraba al Furia Marina en el penoso y desastroso estado en el que se encontraba-.

- Compañeros... -suspiró Maxilis- Estamos jodidos.

El Dilema del Furia Marina

La tripulación de la Brisa Marina se encontraba ahora estancada en una playa cercana a la Reverse Mountain. Los ánimos de los tripulantes de la misma, se vieron minados por los inminentes daños sufridos a su navio; el Furia Marina, durante su trayecto y llegada al Grand Line.

- ¡¿QUÉ DIANTRES LE HA OCURRIDO A NUESTRO NAVÍO!? -preguntó el capitán con exaltación-.

- Supongo que durante el viaje se quedó destrozado -respondió Maxilis teorizando-.

- ¿Supones? -preguntó extrañada Camilie-. Es obvio que nuestro barco ha sufrido un gran daño debido a la fuerza de la corriente en la Reverse Mountain.

- Eso ya lo había dicho yo -regruñó el gyojin con altanería-.

- Debimos haber tomado algún tipo de precaución antes de someterle a un viaje tan problemático -se lamentó Camilie.

- Pero, Tsuki-san... -respondió Keni-.

- No me llames así, con Camilie basta.

- Es imposible que podamos haber tomado precauciones en el barco, puesto que la tormenta nos pilló de improvisto -contestó perspicaz Keni-.

- Nunca dije que tomásemos precauciones minutos antes de la tormenta, Keni -respondió Camilie mientras se echaba una mano a la cara-. simplemente debimos haberlo hecho justo después de salir de la Isla Urbana. Al estar cerca de Grand Line, es bastante recomendable hacerlo para evitar este tipo de daños.

- Está claro que algo debemos hacer -contestó Alan mientras pateaba a Juan, interrumpiendo su sueño.-

- ¿Beber sake? -preguntó Maxilis con rostro inocente-.

- No exactamente -contestó Alan mientras miraba como Camilie se echaba una botella a la boca- Deberíamos...

- ¡Arreglar el barco! -exclamó Juan interrumpiendo a Alan-.

- Eso mismo iba a decir.

- ¿Y por qué no lo has dicho? 

- Porque me has interrumpido -contestó Alan mientras cerraba el puño-.

- Eres un l-e-n-t-o -dijo Juan intentando provocar a Alan-.

- ¡CIERRA EL PICO! -exclamó Camilie mientras le lanzaba la botella de sake a la cabeza-.

- Chicos... -comentó Caballero para que todos le atendieran- He estado revisando el barco junto con Sagitaurus y siento deciros que la situación es bastante grave.

- ¿Sagitaurus no puede arreglarlo? -preguntó Alan-.

- No exactamente -corrigió Sagitaurus mientras se acercaba a la banda- Podría arreglarlo perfectamente, pero me tardaría demasiado tiempo y no creo que pretendáis estar esperando en esta playa toda una eternidad.

- ¿Cuanto tardarías exactamente? -preguntó Maxilis curioso-.

- Unos 30 días -respondió-.

- ¡¿30 DÍAS!? -preguntó precipitado Juan, que no tenía la intención de perder tanto tiempo-.

- ¿Hay alguna otra opción? -preguntó Alan desesperado-.

- Más o menos -respondió- He estado investigando la zona y parece haber un pequeño pueblo al cruzar el mar.

- ¿Un pueblo? -preguntó extrañado Maxilis- ¿Un pueblo en la entrada del Grand Line?

- Sí, supongo que allí ofrecerán ayuda a los viajeros recién llegados y que tengan algún problema con...

- ¿Pueblerinos que colaboran con los piratas? -interrumpió Camilie- No te ofendas, pero tu suposición me parece un disparate.

- Siento admitir que estoy de acuerdo -asintió Alan- Los piratas no recibimos ayuda tan fácilmente.

- Capitán, ¿ves alguna otra opción? -preguntó Sagitaurus con tono de burla-.

- Hmmm.... Lo más probable sea que no haya más opciones.

- ¿Entonces?

- Bien, supongo que no perdemos nada en ir y en comprobarlo -confirmó Alan- 

- ¡A LA AVENTURA! -exclamó con entusiasmo Juan-.

- No Juan, esta vez, tú no irás -respondió Alan- Iremos Maxilis, Caballero, Camilie y yo, los demás os quedaréis vigilando el barco, todavía no sabemos los peligros que puede acarrear el Grand Line como para dejar nuestras pertenencias a la vista de todos. ¿De acuerdo?

La tripulación estuvo de acuerdo con la orden de su capitán, menos Juan, que discutió inútilmente antes de confirmar proteger el barco. Así pues, Maxilis y compañía, tomaron rumbo hacía el visible pueblo en el otro extremo de la playa.

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