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Historia

Las primeras explosiones

En la oscuridad de la noche, un distinguido y solitario personaje de pelo blanco se encontraba en lo alto de una montaña comunicándose mediante un Den Den Mushi.

—Tengo malas noticias —contestó una voz desde el Den Den Mushi—. Macmacmacmac. Los Piratas Free Soul se encuentran ahora en el Reino de Trezna.

—¿Los Piratas Free Soul? —preguntó indiferente mientras olía un clavel.

—En su tripulación se encuentra Hanbai, el de los Beli36.000.000.

—Desconozco su existencia.

—Ignorando eso... ¿Todo va según lo planeado? —preguntó Mac Fast—. ¿Atacaréis esta noche?

—Mi ejército llegará al Reino de Trezna a las 10:30 del día de mañana —corrigió él—. Navegarán viento a favor durante toda la noche. Si no necesitas nada más...

—Macmacmacmac, deberías tener en cuenta a los Piratas Free Soul, Yang —le advirtió Mac—. Hace tres días me enfrenté a uno de ellos en las costas del reino.

—¿Y?

—Era fuerte...

Mientras tanto, en el Reino de Trezna, Ima, Kimiko y Taiki se encontraban descansando en la consulta del doctor Meister. Ray Hogan y el doctor, charlando en uno de los salones del lugar. El único que no estaba situado era Hanbai, que había desaparecido abandonando el barco en la costa oeste del reino. Aquella mañana, los pájaros abandonaron sus nidos presintiendo el peligro que les acechaba desde hace ya unos días; el aire estaba algo turbio, y el cielo despejado. Aparentemente, se trataba de un día común para todos los ciudadanos, aunque los gritos de desesperación comenzaron a resonar con las primeras explosiones.

En la costa sur y este del reino, un ejército de dos mil hombres avanzaba a paso lento hacia el castillo negro del rey situado en el norte, y un hombre, vestido de negro y con dos serpientes en sus brazos, mandaba órdenes a las tropas de dicho ejército desde la distancia mediante varios Den Den Mushi.

—Comandante Kobura —mencionó uno de los líderes de tropa.

—¿Ah? —respondió aquel hombre con voz ronca.

—Acabamos de arribar en la costa sur y este del reino. ¿Cuáles son sus órdenes?

—Que las tropas uno, dos, cuatro, siete, ocho y nueve avancen hacia el castillo negro —ordenó Kobura—. Estará protegido por miles de guardias del reino y marines, necesitamos muchos hombres para tumbar sus defensas.

—Así se hará, comandante. ¿Qué harán las otras tropas?

—Quemadlo todo...

Las primeras explosiones de la CDC llegaron a los oídos de la parte oeste del reino, donde se encontraba la consulta del doctor Meister, en la que estaban Ima, Kimiko, Taiki y Ray Hogan. El fuerte murmullo y ruido de los ciudadanos despertó a los tres piratas.

—¿Qué suena tan fuerte ahí fuera? —preguntó Ima medio dormido.

—Parece que la gente está algo nerviosa —especuló Taiki—. Voy a mirar.

—Kimiiiiiko —le dijo Ima zarandeándola—. Despieeeerta.

—¡¿QUÉ!? —exclamó Kimiko dándole un cabezazo sin querer a Ima.

—Parece que hay problemas por aquí —enunció Taiki.

De repente, Ray abrió la puerta de la habitación de los piratas.

—Salid de aquí, rápido —advirtió.

—¿Qué ocurre, Ray? —preguntó Ima.

—Algún día tenía que pasar, joven pirata —contestó Ray—. La CDC está atacando el reino.

—¿Hoy? —preguntó Kimiko—. Qué pereza...

—Seguidme, rápido.

Tras salir por la puerta de la consulta, un individuo de piel pálida y vestido de negro, acompañado de unos diez soldados encapuchados y con ropa del mismo color les interceptaron.

—Vosotros debéis de ser los Piratas Free Soul, ¿verdad? —dijo el que parecía ser el líder del escuadrón—. Mis pajaritos me han dicho que os encontrabais en esta consulta médica.

—¿Y tú quién eres? —preguntó Kimiko, que aún estaba algo adormilada—. Tienes cara de sepia.

Lien... —le reconoció Ray.

—¿Me conoces? —preguntó Lien—. Me temo que yo a ti no.

—He investigado muy bien a los miembros de la CDC —respondió Ray—. Tú eres Lien, uno de los cuatro comandantes, en tu caso, eres el comandante de espionaje.

—Eso explica porque van todos de negro —confirmó Kimiko.

—Nuestro presidente nos ha ordenado a nosotros, la tropa de espionaje, que os localicemos y os ejecutemos, y es eso lo que vamos a hacer aquí y ahora —afirmó Lien impasible—. Ese idiota de Mac Fast le metió la idea en la cabeza de que sois peligrosos, pero mi obligación es cumplir órdenes. ¿Sabéis? Yo antaño era un cazarrecompensas, y según tengo entendido, en vuestra tripulación tenéis a un miembro de Beli36.000.000. ¿Extraordinario, no creéis? Veo que no se encuentra entre vosotros, una lástima.

—¿Mac Fast? —preguntó Ray furioso—. ¿Estáis aliados con Mac Fast?

—De hecho fue él el que nos incitó a venir hoy —confirmó Lien.

—La situación se complica... —suspiró Ray—. ¡ADELANTAROS LOS TRES!

—¿Qué dices, Ray? —preguntó preocupado Taiki.

—Yo me encargaré de ellos.

El poder de la naturaleza

A pesar de la petición de Ray; Ima, Kimiko y Taiki se quedaron inmóviles frente a Lien y su tropa de espionaje. Ray seguía insistiendo en que se adelantasen, pero los tres piratas le ignoraron y pensaron en hacer frente a su enemigo juntos. De repente, los subordinados de Lien se abalanzaron sobre Ray y los tres piratas con una inesperada velocidad.

—¿Consideráis eso ser rápidos? —preguntó Ray mientras se colocaba delante de Ima, Kimiko y Taiki—. Qué decepción.

Acto seguido, Ray estiró su brazo derecho y abrió la palma de su mano, y mientras gritaba, "Wind Palm", una poderosa ráfaga de viento salió propulsada desde su mano, abarcando una gran cantidad de territorio, y provocando que los subordinados de Lien saliesen disparados hasta chocarse violentamente con las casas de los alrededores. Lien, que estaba observando la escena pasivamente, decidió entrar en acción, desenfundando su kodachi (tipo de espada japonesa más corta que una katana pero más larga que una daga), y lanzándose contra Ray; este último se preparó para recibir el ataque de Lien, pero inesperadamente, Ima dio un gran salto e interceptó a Lien en el aire, quien recibió por sorpresa y de lleno la técnica de Ima, "Niburu no Same" (Mordisco de tiburón), golpeando en el costado derecho a Lien mientras Ima imitaba con sus manos la boca de un tiburón. Lien perdió el equilibrio y no le quedó otra opción que precipitarse contra el suelo.

A pesar del gran golpe, Lien se recompuso rápidamente del ataque y parecía de nuevo en plena forma. Ray se quedó sorprendido debido al poder de Ima, y entendió que podía dejar que él se encargase de Lien. Sin mediar palabra, Ray avisó con la mirada a Taiki y a Kimiko para salir del lugar, quedándose frente a frente Ima y Lien.

—¿Qué eres tú? —preguntó Lien levantándose.

—¿Yo? —le respondió Ima mientras adoptaba una posición de combate—. Yo solo soy un doru.

—¿Un doru? —se sorprendió Lien—. Según tengo entendido solo quedáis unos pocos vivos. Deben de pagar bien por ti en los bajos fondos, el poder de imitar las habilidades de los animales mediante la investigación de los mismos es algo implícito en vuestra raza; es difícil dar con uno de vosotros, pues en apariencia sois iguales a los humanos, así que os resulta muy fácil esconderos.

—Yo no me escondo —objetó Ima algo enfadado.

—¿No? —preguntó burlón Lien—. Pues deberías ser más prudente, ¿o es que no sabes la cantidad de dinero que pagan por uno de los tuyos? ¡Sois ejemplares únicos! Aunque personalmente os repugno, desde que nacéis os criáis con animales salvajes con el fin de obtener sus habilidades, no sois más que bestias salvajes que en ningún caso deberían convivir con los humanos.

—¡RETIRA ESO! ¡Speed no Hyō! (Velocidad de leopardo) —gritó Ima mientras se acercaba a Lien con la velocidad de un leopardo.

—Te demostraré que las habilidades de los humanos son superiores a las de unos meros animales de granja —contestó Lien mientas flexionaba mucho sus piernas y acto seguido daba un gran salto—. ¡Stealth Jump! (Salto sigiloso).

Ima se paró en seco al ver el gran salto de Lien, quien desenfundó de nuevo su kodachi mientras observaba a Ima desde una gran distancia; de repente, Lien comenzó a caer de nuevo al suelo mientras controlaba su caída y apuntaba a Ima con su kodachi en una posición totalmente vertical; Ima volvió a activar su velocidad de leopardo, aunque no le dio tiempo a esquivar el ataque de Lien, quien cayó de llenó sobre Ima mientras pronunciaba "Free Fall" (Caída libre).

La técnica de Lien levantó una gran cantidad de polvo en los alrededores, que a los pocos segundos se disipó, revelando la técnica de Ima, quien había detenido la espada de Lien con su espalda gracias a su técnica "Sheru no Kame" (Caparazón de tortuga), por la cual su espalda adoptaba la dureza de un caparazón de tortuga. A pesar de la defensa de Ima, la kodachi logró atravesar su espalda ligeramente, y se quedó incrustada en esta, ya que Lien había conseguido saltar antes del impacto. Ahora que Lien había perdido su arma, se puso a correr hacia la posición de Ima, quien se encontraba sacándose la kodachi de su espalda y apenas le dio tiempo a reaccionar al nuevo ataque de Lien, quien le asestó un puñetazo en la cara mientras que con la otra mano se adueñaba de nuevo de su arma utilizando su técnica "Stealth Feint" (Finta sigilosa). Acto seguido le propició una patada en la tripa que desestabilizó a Ima, alejándolo varios metros de su posición mientras rodaba por el suelo.

—¿Dónde queda la superioridad de tu raza ahora, eh? —le dijo Lien entre risas—. Mírate, tirado en el suelo, al igual que un perro sin dueño.

Las palabras de Lein despertaron la cólera en Ima, quien se recompuso de los ataques de Lien mientras este último se quedaba sorprendido viendo como Ima se agachaba y colocaba sus dos puños encima de la cabeza preparándose para embestir a Lien, quien utilizó otra vez su técnica "¡Stealth Jump!" (Salto sigiloso) para dar un enorme salto y esquivar el ataque de Ima.

—Nunca vas a lograr alcanzarme, inútil —le advirtió Lien mientras flotaba en el aire por el impulso de su gran salto.

Acto seguido, Ima flexionó sus piernas de una manera similar a como lo había hecho Lien y dio un gran salto mientras apuntaba a Lien colocando de nuevo sus dos puños encima de su cabeza; Lien comenzó a perder el equilibrio en el aire y fue golpeado de lleno en el pecho mientras escuchaba a Ima gritar el nombre de su nueva técnica, "Bōkō no Osuushi" (Embestida de toro). Segundos después, tanto Lien como Ima cayeron al suelo, con la pequeña diferencia de que Lien carecía de unas cuantas costillas y se encontraba tosiendo sin control sangre por su boca.

Ima logró levantarse rápidamente, y se quedó sorprendido cuando vio que Lien, en muy malas condiciones, también se ponía en pie.

—No merece la pena que te esfuerces más —le advirtió Ima—. Ya has perdido.

—No me dejas más remedio que hacer esto... —respondió Lien, a quien incluso le costaba mantener la respiración.

De repente, Lien sacó de su pequeña mochila una jeringuilla que portaba un extraño líquido verdoso en su interior; acto seguido, se la pinchó en su brazo derecho y comenzó a inyectárselo.

—¡¿Qué haces!? —exclamó Ima.

—Dime... Doru... —respondió Lien—. ¿Nunca has oído hablar del "virus D"?

—¿Virus D?

—Se trata de un potente estimulador que mejora todas las capacidades físicas del cuerpo humano —informó Lien— Supongo que un doru como tú rechazaría esta sustancia. En un inicio se utilizó como un método salvavidas, pues también es capaz de regenerar rápidamente los tejidos, y se le dio un buen uso para los pacientes que sufrían infartos, aunque hace unos años fue prohibido por el gobierno.

—Así que un estimulador, eh —pensó Ima—. ¿Y bien? ¿Cuál es su efecto secundario?

—¡¡¡ESO AHORA NO IMPORTA!!!

Repentinamente, Lien se lanzó a por Ima a una velocidad vertiginosa mientras su masa muscular aumentaba ligeramente y se deshacía de su kodachi. De nuevo, Ima no tuvo la suficiente capacidad de reacción para evadir el ataque y fue golpeado de lleno por Lien, quien juntó las dos palmas de sus manos y dañó el pecho de Ima con su técnica "Stealth Palm" (Palma sigilosa). Ima salió disparado solo varios metros hacia atrás, pues logró detener el impacto con su técnica "Kyūban no Tako" (Ventosa de pulpo), pegando sus pies en el suelo y manteniéndose en equilibrio. Sin dejarle siquiera respirar, Lien se volvió a lanzar a por Ima, aunque esta vez le golpeó en el estómago con la rodilla derecha mientras gritaba furioso "Stealth Knee" (Rodilla sigilosa). Debido a esto, Ima comenzó a vomitar sangre mientras levantaba la cabeza para recibir un nuevo puñetazo de Lien que provocó que se chocase contra la consulta del doctor Meister, atravesando la vivienda brutalmente.

Lein volvió a acercarse a Ima, que por razones desconocidas aún se mantenía consciente, y le agarró del cuello violentamente.

—TÚ, PERRO INÚTIL, ¿QUÉ VAS A HACER AH...

Al momento, Lien comenzó a actuar de manera extraña; repentinamente, soltó a Ima y se llevó las manos a la boca, aunque eso no pudo detener que comenzase a vomitar y que empezara a volverse cada vez más pálido y de apariencia deteriorada. Ima decidió aprovechar la ocasión y se levantó por última vez rajando el cuerpo de un enfermizo Lein con su técnica "Kōto Neko" (Corte felino), imitando las garras de un felino. Acto seguido, Ima golpeó frenéticamente a Lien con sus puños hasta sacarle de la consulta del doctor.

Lien cada vez se encontraba más debilitado, y a Ima le entró la curiosidad.

—¿Ese virus destroza tus órganos internos a cambio de mejorar tus capacidades físicas por unos segundos, verdad?

—¡¡¡CÁLLATE!!! —le ordenó Lien mientras seguía expulsando un líquido verdoso por la boca mezclado con sangre.

La posterior actitud de Lien sorprendió aún más a Ima, pues logró volver a realizar su técnica "¡Stealth Jump!" (Salto sigiloso), saltando a una distancia aún mayor a la anterior.

—Si apenas pudiste detener el anterior golpe con ese caparazón de tortuga tuyo, ¿¡QUÉ HARÁS AHORA QUE IMPACTARÉ CONTRA TI CON MÁS FUERZA QUE NUNCA!? —le advirtió Lien mientras comenzaba a reírse como un demente.

Ima adoptó una expresión muy seria y se dispuso a realizar el mismo movimiento que antes; flexionó las piernas y dio un gran salto, aunque no llegó a alcanzar la altura de Lien.

—¿¡Eso es todo lo que puedes saltar perro inútil!?

Acto seguido, Ima, aún en el aire, volvió a flexionar sus piernas y utilizando el propio viento como apoyo, volvió a pegar un gran salto mientras pronunciaba "Janpu no Kangarū" (Salto de canguro), logrando colocarse muy por encima de la altura de Lien, quien comenzaba a descender debido a la disminución de la fuerza de su impulso inicial.

—¡¿ESO ES GEPPO!? —exclamó sorprendido mientras miraba desesperado al cielo, viendo como Ima le apuntaba con sus dos manos imitando las garras de un halcón.

En ese mismo instante, Ima comenzó a perder la fuerza del salto y empezó a descender a gran velocidad apuntando a Lien con ambas garras, quien debido a su posición en el aire, no pudo bloquear la embestida de Ima, que alcanzó el cuerpo de Lien mientras gritaba con fuerza "Tsume no Falcon" (Garras de halcón), rasgando brutalmente a Lien mientras le empujaba hasta el suelo, provocando un gran impacto precedido de una gran nube de polvo.

El cuerpo de Lien quedó absolutamente destrozado por el ataque y el impacto, e Ima, que logró mantenerse de pie después de la técnica, mantenía una expresión confiada, esperanzadora y victoriosa.

—Al contrario que tú, no me hace falta utilizar métodos artificiales para ganar un combate —afirmó Ima con una gran y cálida sonrisa a un inconsciente Lien—. Solo me hace falta... ¡¡El poder de la naturaleza!!

  • [Batalla en las cercanías de la consulta del doctor Meister. Ima contra Lien. Victoria: Ima].

Presión de muerte

Mientras se desarrollaba la batalla en los alrededores de la consulta del doctor Meister, los criminales provenientes del reino de Throg cada vez se adentraron más en el reino, destruyendo todas las estructuras que se encontraban en su camino, y asesinando a los habitantes que intentaban resistirse al gran exterminio.

El principal objetivo de la CDC era abrirse camino hasta el castillo negro, protegido por miles de soldados del ejército, quienes, en vez de defender a los habitantes de este, se encontraban parados frente a las puertas del castillo, con la orden de proteger al rey Eliar, que se había refugiado allí, adoptando una actitud cobarde e impropia de un gobernador.

Mientras el reino se sumía poco a poco en el caos, Ray, Kimiko y Taiki se encontraban en medio de la gran catástrofe; esquivando la guerra con un claro objetivo.

—¡Ray! —exclamó Kimiko mientras corría junto con Ray y Taiki—. ¿A dónde nos llevas? ¡Deberíamos estar ayudando a expulsar a los criminales del reino! La gente está desfalleciendo, las defensas del reino son insuficientes.

—No lo son —negó Ray—. La mayoría de los soldados del reino estarán apostados frente a las puertas del castillo negro.

—¿Por qué diablos están ahí? —preguntó Taiki—. ¿Y cómo sabes tú eso?

—Por desgracia, conozco bien al rey Eliar. En una situación como esta, ese maldito cobarde se habrá escondido en su castillo y habrá ordenado a miles de sus fuerzas apostarse allí para defender su vida.

—Aún no me has dicho a dónde piensas llevarnos, Ray —volvió a insistir Kimiko.

—¿A dónde va a ser? —preguntó extrañado Ray—. Necesito ir al castillo negro, tengo hablar con el rey antes de que las tropas de la CDC lleguen allí y se desencadene un brutal conflicto.

—¿Hablar con ese cobarde? —preguntó Taiki—. ¿Para qué? Estamos en plena guerra, no es momento para charlas.

—Muy a mi pesar, el rey Eliar es el único que puede dar la orden a esos soldados para que salgan de los alrededores del castillo y ayuden a expulsar a los criminales en otras zonas del reino —contestó Ray—. A este paso, lo único que van a conseguir es que todo el reino sea conquistado por la CDC menos ese maldito palacio, que con el tiempo también caerá. ¡Es una estrategia absurda! ¡No podemos dejar que avancen más!

Mientras los dos piratas y Ray avanzaban apresuradamente por una estrecha calle del reino, el viento se detuvo por un instante. Una extraña presión ocupó los cuerpos de Kimiko, Taiki y Ray, que observaron perplejos como una enorme grieta horizontal partía en dos el callejón por donde avanzaban, mientras la siniestra figura de un personaje descendía desde el tejado de una casa de los alrededores.

El tétrico asaltante se trataba de un hombre de mediana edad, musculoso, de pelo negro en punta y algo canoso, vestido completamente de negro, y con dos serpientes tatuadas en ambos brazos. Portaba una larga espada con la empuñadura de color carmesí, dejando claro que había sido él el que había ocasionado la grieta en el terreno.

—El camino está cortado —dijo con una maliciosa voz—. Uniros a nosotros o pereceréis.

—Tú debes de ser Kobura, comandante de la guerra de la CDC —afirmó Ray mientras se preparaba para combatir.

—¿Otro como ese tal Lien? —preguntó Kimiko llena de pereza—. ¿Por qué siempre nos encontramos con los peces gordos?

—Conocéis mi nombre, pero yo no conozco el vuestro —dijo Kobura.

—Posees la autoridad suficiente como para detener a los ejércitos de la CDC; debes detener esta masacre —le pidió Ray.

—¿Detenerla dices? —preguntó mientras dejaba entrever una sádica y camuflada sonrisa—. ¿Por qué detener la muerte cuando siempre estará presente? ¿Por qué detener las guerras? Los humanos solo llevan consigo caos, muerte, destrucción y represión. El ciclo de la guerra nunca terminará, siempre habrá un motivo para crear oscuridad. Ya que no parece que queráis decirme vuestro nombre, morid sin honor...

Repentinamente, Kobura alzó su espada hasta colocarla en una posición vertical justo encima de su cabeza, con el objetivo de atacar a Kimiko, Taiki y Ray, que se encontraban atrapados en aquel callejón estrecho y sin salida, donde esquivar la estocada resultaría prácticamente imposible. Rápidamente, Kobura fue bajando su arma mientras la presión de muerte abordaba de nuevo la mente de Ray, Kimiko y Taiki, que solo pudieron quedarse expectantes ante la potente estocada de Kobura, quien pronunció con voz firme y relajada; "Ittoryu: Black Hebi" (Estilo de una espada: Serpiente negra), produciendo un enorme latigazo asemejado a una serpiente arrastrándose, creando otra enorme grieta en el suelo y levantando una enorme nube de polvo.

  • ¡¿No hay salida!?

Marcado

La densa nube de polvo provocada por la técnica de Kobura tardó poco tiempo en esfumarse, y Ray, quien sostenía en cada uno de sus enormes guantes a Kimiko y a Taiki, utilizó los poderes de su fruta del diablo; provocando que de sus zapatos saliese aire a presión, mediante la técnica "Wind Jump" , lo que le permitió flotar en el aire durante unos segundos y esquivar la estocada de Kobura. Este último, al ver que Ray y los dos piratas pretendían escapar, volvió a alzar su espada mientras pronunciaba "Ittoryu: Hebi Cross" (Estilo de una espada: Cruz de serpiente), lanzando dos rápidos cortes a distancia cruzados que alcanzaron en el aire a Ray, Taiki y Kimiko, quienes cayeron en una zona algo alejada de su asaltante.

—¡Kimiko, Taiki! —exclamó Ray corriendo—. Tenemos que alejarnos de esta zona o nos encontrará.

—¡¿Por qué diablos tenemos que huir de ese espadachín fantasmal!? —preguntó exaltado Taiki—. Vale que sea fuerte, pero nosotros también lo somos.

—¡¡IDIOTA!! Ya te he dicho que tenemos que llegar al castillo cuando antes, no podemos entretenernos con nada, por el momento solo podemos huir.

Desde la distancia, Ray, Kimiko y Taiki escucharon las frenéticas estocadas de Kobura, quien los estaba buscando incansablemente mientras destruía todo el mobiliario de la zona.

—¡Está destruyendo todo! —exclamó Kimiko—. ¡Pedazo de bestia!

—Al ser el comandante de la guerra, podríamos decir que es el más peligroso de todos los miembros de la CDC en una batalla directa, incluso más peligroso que Lien —confirmó Ray—, no le venceríamos tan fácilmente como crees, Taiki.

De nuevo, otro gran corte horizontal alcanzó el camino que seguían Ray, Kimiko y Taiki, quienes se detuvieron en seco debido a que el paso había sido cortado.

—Así que aquí estabais —confirmó Kobura mientras alzaba de nuevo su espada.

Antes de que Kobura volviese a atacar a Ray, Kimiko y Taiki con una de sus potentes estocadas, un inesperado grito de dolor por parte de Taiki le detuvo. Ray y Kimiko se giraron para ver qué le ocurría, y observaron que un personaje de apariencia desaliñada y con unos grandes y afilados colmillos se encontraba mordiéndole el cuello.

Rápidamente, Taiki se colocó sus guantes y activó el poder de su fruta del diablo, endureciéndolos y golpeando en el rostro a su atacante, quien seguía con su boca pegada al cuello de Taiki sin intención de esquivar la técnica de este, quien pronunció "Kōdo, Number 2: Gloves" (Dureza número 2, Guantes), mientras aquel extraño personaje se precipitaba contra el suelo.

—¡¿QUÉ COJONES!? —exclamó Taiki, que no entendía nada—. ¡¡ME ACABA DE MORDER!!

—El que faltaba... —suspiró Ray.

—¿Ah? —se extrañó Kobura, quien bajó su espada por un segundo—. ¿Sen? ¿Qué haces aquí?

—K-K-Ko-Kobura-san?...

—¿Quién es ese, Ray? —le preguntó Kimiko.

—Es Sen Yaku, otro de los comandantes de la CDC, en su caso, es el comandante de comercio, se encarga de las importaciones y exportaciones del reino de Throg.

—¡¿OTRO!? —exclamó Kimiko.

—Estamos acorralados por dos comandantes de esa maldita organización, eh —se confirmó Taiki a sí mismo mientras trataba de detener la hemorragia del cuello provocada por Sen Yaku.

—¿Qué narices está haciendo? —preguntó Kimiko observando a Sen Yaku, quien se encontraba con la mirada perdida y parecía asustado.

—No lo sé —contestó Ray—. Nadie lo sabe. Según se dice, posee algún tipo de enfermedad mental.

—¿Un psicópata? —preguntó extrañada Kimiko—. Mírale, ahora está hablando consigo mismo, ¿y por qué está encorvado como un abuelo?

—No le subestimes, Kimiko —le advirtió Ray—. Todos los comandantes de la CDC destacan por sus habilidades en el combate.

—Vaya, vaya Sen, así que ya has marcado a uno —le dijo Kobura mientras miraba con lástima a Taiki.

—¿M-m-marcado? ¿M-marcado? ¿Qué? Yo... ¿Qué? —balbuceó Sen Yaku mientras comenzaba a temblar y a sudar cada vez más exageradamente.

—¿Pero qué le pasa a este tío...? —preguntó desconcertado Taiki.

—APÁRTATE DE ÉL, TAIKI —le advirtió Ray—. ¡¡Está a punto de hacer algo!!

—No deberíais distraeros, piratas sin honor —aconsejó Kobura mientras se abalanzaba sobre ellos.

Kimiko sintió la presencia asesina de Kobura y rápidamente apartó su mirada de Sen Yaku y comenzó a emitir de su cuerpo pequeñas plumas afiladas que fueron disparadas hacia Kobura mientras pronunciaba "Storm no Hane" (Tormenta de plumas). Kobura se detuvo para intentar bloquear el ataque de Kimiko con su espada, pero le fue imposible desviar todas las plumas, y varias de ellas alcanzaron sus extremidades, dañándolo ligeramente.

—No está mal... —admitió Kobura mientras adoptaba una expresión siniestra.

De repente, de la espalda de Sen Yaku comenzaron a salir unas enormes alas de murciélago cuatro veces más grandes que el tamaño de un humano común. Taiki, Ima, Ray e incluso Kobura se quedaron sorprendidos mientras observaban como Sen Yaku comenzaba a batir violentamente sus alas mientras gritaba algo alterado "Dismal Wave" (Ola sombría), provocando una enorme corriente de aire que empujó brutalmente a Ray, Taiki, Kimiko e incluso Kobura, desplazando y separando a cada uno de ellos en distintas partes del reino.

Mientras tanto, dentro del castillo negro, en la habitación del rey Eliar, dos misteriosos personajes abrieron la puerta...

  • ¡¿Asedio al rey de Trezna!?

Balada de muerte

Poco a poco, el gran portón de la habitación del rey Eliar se fue abriendo, revelando la identidad de los dos asaltantes. Uno de ellos era un hermoso joven de pelo largo color lila, ojos ámbar, vestido con un elegante traje rojo y sosteniendo una flor blanca en su mano derecha. El otro asaltante se trataba de una joven mujer de ojos rosa intenso, pelo rubio, muy largo y recogido en una larga trenza.

—¡¿QUIÉNES SOIS VOSOTROS DOS!? —preguntó exaltado el rey sentado en su trono— OS ORDENO REVELAR VUESTRA IDENTIDAD.

—Sshhh, no alces la voz... —respondió el hombre llevándose el dedo índice de la mano izquierda a los labios—. ¿No lo escucháis? Esos gritos de ahí fuera.

—¿Qué gritos? —exclamó el rey, que comenzaba a ponerse nervioso—. No lo volveré a repetir, ¡¿QUIÉNES SOIS!?

—Los gritos de su pueblo, majestad —contestó—. Los gritos de la guerra.

—Hmm.... —exclamó la mujer que le acompañaba, que parecía excitarse cada vez que escuchaba los gritos del exterior.

—Vuestro pueblo llora, majestad, pero no os confundáis, no llora de dolor o de lástima —siguió diciendo mientras se acercaba al trono del rey a paso lento.

—¿De qué llora sino? —preguntó sin pensar el rey, que estaba encandilado mirando a aquella hermosa mujer de una manera lasciva y lujuriosa.

—Llora de rabia, de odio —contestó haciendo una pausa—. Llora de ira, al ver que vos, concedéis prioridad a vuestra vida antes que a la de vuestra gente. Una actitud no muy noble, majestad.

—Y que lo digas —volvió a responder el rey, que se comenzaba a poner colorado de la excitación que le provocaba aquella mujer.

—Os traigo un presente, majestad —propuso el hombre.

—¿Un presente? —preguntó Eliar apartando por unos segundos la mirada de la mujer—. Dámelo, ¿a qué esperas?

—Tomad —respondió mientras alzaba la blanca flor que llevaba en su mano derecha.

—¿Una flor? ¡¿Es eso todo lo que tienes para tu rey!?

—Majestad, mi joven acompañante insiste en que le agradaría que olieseis esta flor, pues la fragancia que desprende es la misma que a ella envuelve.

Tras las palabras de aquel hombre, el rey, que se encontraba algo acalorado, accedió al instante a oler la flor. El hombre se acercó cada vez más al trono hasta que se colocó a unos centímetros del rey y le entregó la flor. Acto seguido, el rey aspiró fuertemente el aroma de la flor mientras miraba a la mujer intentando seducirla. El hombre se alejó varios pasos de Eliar.

—Eh, tú —le llamó—. ¿Esa mujer que te acompaña está libre?

Repentinamente, la mujer sacó de sus ropajes un látigo repleto de espinas y lo lanzó en dirección al rey, a quien golpeó brutalmente mientras pronunciaba "Muchiuchi", provocando que Eliar saliese disparado del trono y se precipitase contra el suelo. Este último, salió de su atontamiento y comenzó a comprender la situación en la que se encontraba.

—V-vosotros dos sois... —balbuceó—. De la CDC.

—¡Bingo, majestad! —exclamó el hombre—. Ella es Melt, comandante de diplomacia de la CDC, se encarga de las relaciones internacionales de nuestro reino, Throg. Y yo... Yo soy Heil Habbels.

—H-Heil H-H-abbels... —balbuceó de nuevo Eliar—. Tú eres, ¡¿el líder de la CDC!?

—Ssshhh... —le silenció Heil de nuevo mientras se sentaba en el trono—. Callad, majestad, no me dejáis escuchar los gritos de ahí fuera... Es una hermosa balada de muerte, ¿no creéis?

  • !!?

Débil y lento

Después del ataque de Sen Yaku; Ray, Kimiko, Taiki y Kobura salieron disparados a distintas zonas del reino. Kimiko aterrizó en una zona pacífica, lejos del interior y por tanto, de la guerra; Kobura lo hizo en un frente ya ocupado por los soldados de la CDC, quienes se quedaron algo sorprendidos al ver a su comandante estrellarse en la zona. Ray y Taiki tuvieron la suerte de aterrizar en un lugar común, aunque repleto de soldados de la CDC que derrotaron fácilmente.

—Este era el último —confirmó Taiki agarrando del cuello a uno de los criminales—. ¿Qué hacemos ahora, Ray?

—Hmm... El ataque de Sen Yaku nos ha venido bien, ahora podremos ir hasta el castillo negro sin interrupción —dijo Ray—. Solo tendremos que avanzar con sigilo.

—¿Qué demonios estás diciendo? —preguntó Taiki—. ¿Qué pasa con Kimiko? ¡Tenemos que encontrarla!

—No hay tiempo para eso, chico, tenemos que hacer que los soldados apostados en las puertas del castillo salgan de allí y ayuden a expulsar al ejército de la CDC.

—No me iré sin Kimiko, Ray.

Repentinamente, e interrumpiendo la discusión de Ray y Taiki; Sen Yaku apareció volando justo encima de ellos utilizando sus enormes alas de murciélago. La expresión de psicópata que llevaba alertó a Ray, que tardó pocos segundos en elevar su brazo al cielo y abrir la palma de su mano. Tanto él como Sen Yaku, quien aún se encontraba en el cielo, pronunciaron simultáneamente sus ataques. El ataque de Ray; "Wind Palm", creó una enorme onda expansiva de viento que provenía de su guante derecho, y el ataque de Sen Yaku; "Dismal Wave" (Ola sombría), creaba otra onda expansiva de aire batiendo sus alas de murciélago a grandes velocidades, provocando una titánica colisión de aire a presión que destruyó varias casas de los alrededores. Taiki retrocedió varios metros hasta que logró apoyarse en una estructura segura, poniéndose a cubierto.

El choque prosiguió durante varios segundos, y Ray comenzaba a verse superado por Sen Yaku. Acto seguido, Ray alzó su otro brazo al cielo y volvió a expulsar otra potente corriente de aire, ganando más fuerza que el ataque emitido por Sen Yaku, quien estaba a punto de recibir de lleno la brutal corriente de aire creada; sin embargo, antes de recibir el ataque, Sen Yaku colocó sus dos enormes alas delante suya mientras pronunciaba "Bat Shield" (Escudo de murciélago), protegiéndose del fuerte vendaval y desviándolo al cielo.

Acto seguido, Sen Yaku abrió la boca de manera descomunal y le crecieron unos enormes colmillos de murciélago, dirigiéndose en picado y a gran velocidad hacia Ray con la intención de triturarle con su técnica "Crushing Bite" (Mordisco triturador). Antes de alcanzar a Ray, Taiki se puso delante de él y utilizó el poder de su fruta del diablo para endurecer su guante derecho con su técnica "Kōdo, Number 3" (Dureza número 3). A pesar de esto, Sen Yaku no se detuvo y mordió fuertemente el guante de Taiki. Este último gritó de dolor, pues los colmillos de Sen Yaku habían conseguido atravesar la dureza de la habilidad de Taiki, quien utilizó su otra mano para golpear a Sen Yaku en la cara y evitar que siguiese mordiéndole.

Sen Yaku cayó en el suelo mientras su apariencia volvía a ser la de un humano.

—¡¿De qué están hechos tus dientes!? —preguntó asombrado Taiki, que estaba totalmente convencido de que los dientes de Sen Yaku se partirían en pedazos al chocar contra su guante.

—Para eso no te pongas en medio —le achacó Ray.

—¡Cállate! —exclamó Taiki algo enfadado.

—¿C-creéis q-que s-se enfadará...? —preguntó Sen Yaku asustadizo.

—¿Qué dice este? —se extrañó Taiki—. ¿Dónde quedó el comportamiento agresivo de antes?

—K-Kobura-san...

—¿Qué?

—Le mandé a volar también... —dijo arrepentido Sen Yaku—. Seguro que se enfada, al igual que el jefe... ¿Vosotros también estáis enfadados conmigo?

—¿Qué diablos está diciendo este tipo? —preguntó Taiki.

—Espera un momento Taiki... Déjame a mí —le aseguró Ray.

—¿Ah?

—¡No! ¡No nos hemos enfadado! —exclamó Ray con fingida alegría intentando calmar a Sen Yaku.

—¡¿TE CREES QUE ME IMPORTA LO QUE VOSOTROS PENSÉIS, MALDITA ESCORIA!? —respondió Sen Yaku con una voz mucho más grave mientras sus alas y colmillos de murciélagos volvían a aparecer.

Rápidamente, Sen Yaku se abalanzó volando hacia Ray con una terrorífica expresión de cólera. Taiki, que estaba en medio, intentó detenerle, pero fue brutalmente golpeado por una de las alas de Sen Yaku mientras este último gritaba "Habataku" (Batir de alas). El impulso del golpe junto con la ligera ráfaga de viento que acompañaba a la técnica, provocó que Taiki se estampara de lleno con una casa de los alrededores. Sen Yaku siguio avanzando hacia Ray e intentó realizar la misma acción que con Taiki, pero justo antes de que el ala de Sen alcanzara a Ray, este utilizó su técnica "Wind Punch" para desviarla con un preciso golpe de viento; acto seguido, Ray golpeó varias veces a Sen Yaku con sus enormes guantes de acero mientras pronunciaba "Steel Boxing" (Boxeo de acero). Aprovechando la confusión de Sen Yaku, Ray se dirigió a Taiki y lo colocó en su espalda para instantes después, salir corriendo de la zona ignorando al comandante de la CDC.

Sen Yaku se recompuso rápidamente del ataque de los puñetazos de Ray y comenzó a ponerse nervioso al ver que tanto él como Taiki habían desaparecido del lugar.

—S-S-e han m-marchad-do... —tartamudeó hablando solo—. Ya no q-quieren jugar conmigo...

En las cercanías de la zona, Ray y Taiki se encontraban escondidos detrás de una casa cercana.

—Taiki, no podemos perder tanto tiempo, tenemos que irnos ya al palacio —insitió Ray.

—No pienso moverme de aquí hasta que no destroce a ese bastardo.

—Mírate —le dijo Ray—. Estás débil y lento.

—Nunca me has visto luchar anteriormente, es imposible que adivines tal cosa.

—Si fueses tan débil como estás ahora, jamás habrías podido hacer frente a Mac Fast —argumentó Ray— Esa mordida en tu cuello... No es una mordida normal.

—¿A qué te refieres?

—Sen Yaku es usuario de la Batto Batto no Mi, una zoan que le convierte en un murciélago —confirmó Ray—, seguramente te inyectó algún tipo de sustancia que empeora tu rendimiento físico.

Repentinamente, Sen Yaku atravesó la casa donde estaban escondidos Ray y Taiki utilizando sus colmillos; estos dos lograron evadir su ataque y se colocaron a una distancia considerable.

—¡¿Cómo diablos nos ha encontrado!? —preguntó exaltado Taiki.

—Lo suponía... —suspiró Ray—, se trata de la ecolocación de los murciélagos. Consiste en emitir ultrasonidos que solo él puede escuchar para conocer la ubicación de algo en el espacio.

Ignorando toda clase de advertencia, Taiki se lanzó a por Sen Yaku, quien estaba mordiéndose la mano con expresión maliciosa. Taiki trató de golpearle con su técnica "Kōdo, Number 3: Gloves, Double Hit" (Dureza, número 3: Doble golpe), juntando ambos puños para golpear a Sen Yaku; pero este último volvió a colocar sus alas delante suya mientras utilizaba su técnica,"Bat Shield" (Escudo de murciélago), protegiéndose del golpe para acto seguido, desplegar de nuevo sus alas y hacer retroceder a Taiki, quien aún no se rendía, e ignorando la herida proporcionada por los dientes de Sen en su mano derecha, volvió a lanzarse a por este utilizando su ataque más poderoso "Kōdo, Number 3: Gloves, Frenzied Dance" (Dureza, número 3: Guantes: Danza frenética), golpeando frenéticamente con ambos puños a Sen Yaku, quien no fue lo suficientemente rápido para volver a utilizar sus alas como escudo.

Justo después de realizar la técnica, Taiki quedó totalmente inconsciente, y Sen Yaku, a pesar de los golpes, aún se mantenía perfectamente consciente.

—Así que por fin ha hecho efecto el veneno —confirmó Sen, que adoptó una actitud seria para después volver a cambiarla—. S-Seguro que el jefe m-me r-r-recompensa si le llevo a este p-pirata... ¡ME RECOMENSARÁ CON DINERO! YAKYAKYAKYAKYAKYAK YAAKYAKYAKYAK.

Inesperadamente, Sen Yaku agarró a Taiki y comenzó a volar al castillo negro, donde se encontraba Heil, el líder de la CDC. Ray intentó por todos los medios que no se lo llevase, disparándole varias ráfagas de viento que no lograron alcanzarle.

  • [Batalla en la zona este del reino. Ray y Taiki contra Sen Yaku. Resultado: Derrota de Taiki y retirada de Sen Yaku].

El ruido del mundo


—... Escucha mi respiración...

—...

—... Escucha mis palabras...

—...

—... Escucha el ruido del mundo...

—...

—... Solo así podrás ver colmado tus deseos...

—...

—... Ahora, mírame.

—...

—Mírame y dime, ¿qué es lo que ves?

—...


—Kobura-san!! —exclamó un soldado de la CDC sacando de sus pensamientos a Kobura—. ¿Señor?

—... ¿Dónde estoy? —preguntó algo adormilado Kobura.

—No lo sabemos, señor, aterrizó aquí de repente.

—... ¿Ah? 

—Su espada, señor —dijo el soldado mientras le acercaba su arma a Kobura.

—¿Qué es este lugar?

—Señor, estamos a pocos pasos de conquistar todo el reino de Trezna, nuestros soldados están atacando el castillo negro.

—Hm... —resopló con una sonrisa—. Acabemos con esto.

—¿Señor?

Inesperadamente, Kobura atravesó la cabeza de aquel soldado mientras la sangre le salpicaba de manera grotesca en la cara. Los otros soldados de la CDC se quedaron petrificados al ver la escena, pero cuando quisieron darse cuenta, Kobura había desaparecido. Los pocos que le siguieron con la vista se quedaron horrorizados al ver que había empezado a asesinar a todos sus soldados hasta dejar la zona completamente vacía. La sangre de sus compañeros brillaba en el filo de su katana, y sus ojos se tornaban cada vez más oscuros y al mismo tiempo, perdidos. De repente, Kobura cayó de rodillas al suelo debido a un fuerte dolor de cabeza que le invadía.


—... Conoces tu misión... Kobura.

—...

—...Complétala.

—...

—Mátalos... A todos.


—Matarlos... A todos —repitió Kobura casi hipnotizado.

Mientras tanto, Sen Yaku se aproximaba al castillo negro volando mientras agarraba a Taiki. En los alrededores del castillo, el ejército del reino y los soldados de la CDC estaban librando una feroz batalla por conseguir el control del núcleo del reino. Todo el reino de Trezna había sido conquistado y el caos se manifestaba en forma de silencio. Un silencio perturbador.

—Todo está en calma, ¿lo escuchas, Melt-chan? —dijo Heil desde dentro del castillo negro, en la habitación del rey.

—Debería bajarse del trono del rey, señor, aún no le pertenece —respondió ella.

—Es solo cuestión de segundos, Melt-chan —respondió él mientras bebía elegantemente de una copa de vino—. Observa al rey Eliar, ya está inconsciente por la fragancia que desprendía la flor que le hice oler. ¿No te parece una imagen patética para un rey? Los sonidos de guerra ya amainaron, ya solo queda frío y sombra en este lugar; la esperanza de todos los ciudadanos ya ha... declinado y... sucumbido ante mi ejército.

De repente, uno de los grandes ventanales de la habitación fue destruído y un siniestro personaje alado entró al interior del habitáculo.

—¡¡Sen!! —exclamó Heil fingiendo alegría.

—He-Heil-sama...

—¿Qué te trae por aquí? ¿No deberías estar comandando el ataque al reino?

—He-Heil-sama... El único conflicto activo es el que puede visualizar tras esta ventana... No hay guerra en las demás zonas del reino, t-to-to-todo está ba-bajo control.

—Lo sé, Sen, lo sé, solo quería oírlo una vez más —confirmó Heil mientras alzaba su copa de vino—. ¿Qué traes contigo?

—Es uno de los piratas Free Soul, señor —contestó Melt, que no soportaba ver a Sen en ese estado tan asustadizo.

—¿Piratas Free Soul? —preguntó Heil—. ¿Esa novata banda pirata de la cual ese idiota de Mac Fast nos advirtió? 

—Sí, señor —volvió a responder ella.

—Dime, Sen, ¿ellos te han provocado esas heridas?

—S-sí, s-s-s-eñor.

—Melt, ata a ese pirata.

—Sí, señor.

—Nos servirá bien más adelante... —afirmó con malicia.

Mientras tanto, Kobura notó una extraña presencia acercándose a él...

  • !!?

El héroe

El instinto de Kobura le obligó a girar su cabeza hasta divisar al excéntrico personaje que se acercaba a él a una gran velocidad; al mismo tiempo que lo hacía, Kobura intentó adivinar la identidad del mismo. En cuestión de segundos, y sin conocer aún de quién se trataba, Kobura alzó su espada y atacó al hombre, que cada vez estaba más cerca de él, con su técnica "Ittoryu: Black Hebi" (Estilo de una espada: Serpiente negra), creando un enorme corte vertical a distancia que no logró alcanzar a su objetivo.

Tras lanzar el ataque, Kobura se dio cuenta que se trataba de Mac Fast, aliado de la CDC en el conflicto para tomar el reino. A pesar de esto, volvió a alzar su espada y lanzó de nuevo un potente corte vertical que arrasó con todo lo que se encontraba alrededor, pero Mac Fast volvió a esquivarlo fácilmente utilizando su técnica "Max Speed" (Máxima velocidad), logrando colocarse delante de Kobura, al que golpeó con un limpio puñetazo en la tripa mientras pronunciaba "Quck Kick", aprovechando el impulso de su anterior ataque y el desconcierto de Kobura debido a su gran rapidez.

—Macmacmacmac —comenzó a reírse Mac Fast—. ¿Ya no distingues amigo de enemigo, Kobura? ¿Tanto te ciega tu sed de sangre?

—Todos los humanos son mis enemigos —contestó Kobura mientras se disponía a lanzar otro ataque.

Inesperadamente, una aluvión de plumas blancas comenzó a rodear toda la zona donde se encontraban, y tanto Mac Fast como Kobura se quedaron estupefactos observando como cientos de plumas se dispersaban por el cielo. Repentinamente, las plumas se detuvieron en el aire y comenzaron a caer sobre Mac Fast mientras una voz femenina pronunciaba desde la distancia: "Storm no Hane" (Tormenta de plumas). No obstante, Mac Fast logró reaccionar rápidamente y utilizando su técnica "Speed Barrier" (Barrera de velocidad), comenzó a girar sobre sí mismo a tal velocidad que creó una barrera de viento a su alrededor que dispersó las plumas, las cuales cayeron al suelo.

Acto seguido, Kimiko apareció desde detrás de una casa dando un gran salto, hasta colocarse a varios metros de Mac Fast.

—Macmacmac. ¿Otro miembro de los piratas Free Soul?

—Solo estaba esperando el momento oportuno para salir —respondió Kimiko con un tono algo burlón—. No sé lo que estáis planeando hacer con este reino, pero me apetece impedirlo.

— ¿Te apetece impedirlo dices? MACMACMACMAC —preguntó Mac Fast mientras comenzaba a reír cada vez más exageradamente—. Tú, chica, solo eres una niña que juega a ser pirata sin comprender lo que eso supone. ¿Por qué quieres salvar este reino? Un pirata no tendría motivos para hacer un acto tan benevolente. Vete a casa. Macmacmacmac.

—¿Nunca te han dicho que te apesta el aliento? En serio, lo estoy oliendo desde la distancia.

—¿¿¿!!!QUÉ!!!??? —respondió Mac al comprobar que estaba siendo brutalmente ignorado por aquella niña.

—Si tanto deseas que no me inmiscuya en este asunto, solamente intenta detenerme, pelo fuego.

De repente, Mac Fast desenfundó uno de los cuatro cuchillos que llevaba en el cinturón e intentó lanzarse a por ella a gran velocidad, pero se quedó atónito al ver que sus piernas estaban comenzando a ser atrapadas por las plumas que hace escasos momento acababa de desviar, y le estaban impidiendo el movimiento.

—Vaya, vaya, así que consumiste la Fruta Supi Supi, por lo que eres un hombre veloz... —confirmó Kimiko mientras se colocaba las gafas—. No deberías revelar tus habilidades a desconocidos. Taiki nos contó sobre su enfrentamiento contigo en la costa oeste del reino, y yo me interesé por tu poder por si alguna vez tuviese que enfrentarte.

—MALDITA NIÑAAAAAAA!!!!!!!!! —gritó Mac Fast mientras las plumas de Kimiko seguían pegándose en todo su cuerpo impidiendo su movilidad.

—¡JÁ! "Conocer las habilidades de tu enemigo y crear una estrategia para contrarrestarlas" , se trata de ¡La primera regla para la victoria! —Exclamó Kimiko mientras comenzaba a leer un pequeño cuaderno de notas que mantenía oculto en su ropa—. Esta primera regla tiene un apéndice; "Si tienes la oportunidad de ver con tus propios ojos las habilidades de tu enemigo, ¡¡hazlo!!".

—Y es exactamente lo que has estado haciendo escondiéndote mientras observabas cómo Kobura y yo luchábamos, ¿eh? —preguntó Mac, que estaba comenzando a ponerse nervioso—. Tu estrategia es sencilla... Solo tenías que lanzarme plumas untadas en este asqueroso pegamento y...

—¡¡CORRECTO!! —exclamó Kimiko interrumpiéndole—. Desde un primer momento sabría que contrarrestarías mi primer ataque, por eso utilicé mi "Hane Control" (Control de plumas), para redirigir las plumas que desviaste y hacer que te atacaran desde el suelo. En realidad es como afirmas, una estrategia muy sencilla, pero no veía necesario comerme más la cabeza con alguien tan estúpido como tú. Mi técnica "Hane no Dress" (Vestido de plumas) resultó ser suficiente.

Mientras Kimiko explicaba su estrategia, sus plumas habían inmovilizado y paralizado totalmente a Mac Fast, quien estaba completamente rodeado de ellas sin poder mover ni un solo músculo. Acto seguido, Kimiko modificó su peso hasta conseguir el peso de una pluma y dio un fuerte salto, ascendiendo varios metros. Mientras se encontraba en las alturas, comenzó a desprender una gran cantidad de plumas que se fueron reuniendo hasta formar una enorme y afilada espada con la apariencia de una pluma. En ese mismo instante, Kimiko volvió a su peso normal y comenzó a descender el picado y a una gran velocidad hacia Mac Fast mientras pronunciaba; "Lyttonken" (Espada de Lytton), con la intención de asestarle un gran corte.

Inesperadamente, Kobura, quien había permanecido atrás durante todo el conflicto, decidió entrar en acción, colocándose delante de Mac para recibir el ataque de Kimiko. Esta última intentó golpearlo con su espada de plumas, pero fue inmediatamente destruida por la espada de Kobura mientras este último se reía. Sin embargo, Kimiko aún no había terminado su ataque, al romperse su espada, todas las plumas que la formaban habían quedado dispersas en el aire, y comenzaron a girar a una gran velocidad adoptando a forma de los shurikens.

Kobura, quien había predicho el siguiente movimiento de Kimiko, intentó cubrir su cuerpo con sus brazos, pero fue demasiado tarde. Las plumas provenientes de la espada rota de Kimiko comenzaron a caer sobre el cuerpo de Kobura y el de Mac Fast como una fuerte lluvia de cuchillas, mientras ella pronunciaba "Hane Shuriken" (Plumas shuriken).

Sin embargo, la fuerte lluvia de plumas había deshecho la técnica de Kimiko en Mac Fast, dejando libre a este último, que no tardó mucho en colapsar de ira y lanzarse precipitadamente a por Kimiko, quien apenas había tenido tiempo para crear una ofensiva contra él. Antes de que Mac llegase a golpear a Kimiko mientras se impulsaba con su velocidad, un fornido hombre que expulsaba aire de sus zapatos se interpuso entre Kimiko y él, y golpeó a Mac mientras pronunciaba "Wind Punch", alcanzándole el rostro con una potente ráfaga de viento; provocando que éste saliese disparado varios metros hasta chocarse con una casa de los alrededores.

—¿Necesitas ayuda, Kimiko? —le preguntó Ray irónicamente.

—Si has venido a hacerte el héroe mejor que te marches por donde has venido —respondió Kimiko con una sonrisa.

  •  Un héroe llega al campo de batalla!!?

Veinticuatro

La inesperada llegada de Ray Hogan a la batalla equilibró la balanza de poderes. Hasta el momento, Kimiko había contenido sola a Kobura, comandante de la CDC, y a Mac Fast, aliado de la CDC en la operación para tomar el reino de Trezna. Este último había sido alejado de la zona con un golpe de viento de Ray, quien se encontraba intimidado por la siniestra y fija mirada de Kobura.

—Kimiko, ¿podrás encargarte de este sola? —le preguntó manteniendo la mirada en Kobura.

—Sí, supongo que podré hacerlo, tú encárgate del correcaminos.

—¿Estás herida? 

—No —negó ella—. No son lo suficientemente buenos como para herirme.

Impulsivamente, Kobura se lanzó hasta la posición de Ray y Kimiko mientras alzaba su espada. Ray se preparó para recibir el ataque colocando sus enormes guantes de acero en posición defensiva, mientras la espada de Kobura descendía e impactaba contra estos.

—¿Quién eres? —le preguntó Kobura con voz tosca.

—Un ciudadano del reino —contestó Ray mientras seguía resistiendo la estocada de Kobura.

—Entonces no eres nadie —confirmó Kobura presionando su arma contra los guantes de Ray.

—Tú tampoco —respondió Ray mientras levantaba la pierna y golpeaba a Kobura con un pequeño vendaval de viento que salió de su pie—. ¡¡Wind Stamp!!

A pesar del ataque, Kobura no se desestabilizó y se volvió a lanzar hacia Ray con una expresión demente. Este último se preparó para expulsarlo de nuevo con un golpe de viento; pero Kimiko lo detuvo y comenzó a emitir afiladas plumas de su cuerpo. Ray entendió muy rápido el plan de Kimiko, y esta última empezó a disparar sus plumas contra Kobura. Acto seguido, Ray potenció la velocidad de las plumas expulsando una poderosa ráfaga de viento, y el ataque combinado de ambos alcanzó a Kobura, quien recibió múltiples cortes y un gran impulso de aire que le obligó a retroceder una gran distancia.

Repentinamente, Mac Fast, que se había recompuesto del golpe de Ray, comenzó a acercarse rápidamente a este mientras utilizaba su "Max Speed" (Máxima velocidad), colocándose al lado de Ray en décimas de segundo mientras golpeaba frenética y continuadamente el torso de Ray con sus dos manos mientras pronunciaba "Shock". La lluvia de golpes continuó durante varios segundos, y provocó que tanto Ray como Mac se alejasen de la escena, dejando sola a Kimiko, quien se quedó impactada al ver que Kobura comenzaba a levantarse en la distancia.

Ray intentó por todos los medios detener el ataque de Mac, pero no lo consiguió, y este último siguió golpeándolo a bocajarro mientras Ray vomitaba sangre por la boca. Finalmente, Mac decidió detenerse para dar un ligero salto, girar sobre sí mismo, y aprovechar el impulso para asestar una fuerte patada en la cara a Ray; no contento con esto, comenzó a girar de nuevo sobre sí mismo mientras extendía sus dos brazos, golpeando con ambos el cuerpo de Ray mientras pronunciaba "Rotary Wave" (Ola giratoria).

Inesperadamente, Ray consiguió agarrar uno de los brazos de Mac, e intentó golpearlo con el otro de sus guantes de acero, pero Mac utilizó su otra mano para detener el puño de Ray, que acto seguido extendió, para liberar una pequeña ráfaga de viento cuya presión recayó sobre el brazo de Mac, que recibió daños bastante graves. La cólera de Mac estalló aún más y propició a Ray un poderoso cabezazo que le mareó por unos instantes. Esos instantes fueron aprovechados por Mac, que retrocedió varios metros para coger carrerilla y estamparse contra Ray a una gran velocidad, provocando que este último saliese disparado.

—Ray Hogan... —jadeó Mac Fast—. Macma...macmacmac... mac

—¿Cuándo planeas detenerte en tu intento de hacer daño al reino? —le preguntó Ray—. DIME, ¿NO HAS TENIDO SUFICIENTE?

—Macmac... Siempre has sido tan estúpido, Ray; siempre escondiendo el trauma del asesinato de tu mujer, siempre actuando bajo esa falsa faceta de héroe, de justiciero, MACMACMAC.

—Todo lo que he hecho... —jadeó Ray mientras se levantaba del golpe de Mac—, ha sido para proteger a los ciudadanos del reino de criminales como tú.

—Esa actitud de justiciero solitario te ha colocado en contra del propio gobierno —dijo Mac—. No puedes actuar por tu cuenta.

—No me importa estar en contra del mundo si puedo proteger a mi gente.

—Macmacmacmac.

—Acabemos esto de una vez por todas, Mac Fast.

—Me decepcionas —dijo Mac llevándose la mano derecha a la cabeza.

—Veinticuatro combates —anunció Ray.

—Doce victorias —dijo Mac.

—Doce victorias —dijo Ray.

—¿Sabes qué, Ray? Para mí, eres solo un experimento.

—¿Qué diablos estás diciendo ahora? —preguntó Ray enfadado.

—Durante toda mi vida he intentado que el mundo entendiera el dolor. ¡¡¡Que comprendiera mi dolor!!! —exclamó mirando al cielo—. El mismo dolor que me dejó huérfano cuando tenía siete años.

—...

—El día que mi casa explotó con mi familia dentro, me plantee enseñarle a todo el mundo que la vida de una persona puede cambiar en cuestión de veinticuatro horas —dijo Mac algo nostálgico.

—...

—¡¡¡Pero eso ya no importa!!! —exclamó con un tono demente—. ¡¡¡MI SUEÑO ESTÁ APUNTO DE SER CUMPLIDO!!! ¡¡¡Todos en este reino quedarán sumidos en la más absoluta desesperación!!!

—Dime, Mac... —dijo Ray con un tono cercano—. ¿Por eso convenciste a la CDC de atacar el reino?

—¡¡¡SÍ, MI ESTÚPIDO AMIGO!!! MACMACMACMACMAC.

—...

—Tú... Macmacm..acmac... Fuiste mi primer experimento, tú... MACMACMAC, me llamaste la atención —reveló Mac—. Eras feliz, vivías feliz con esa estúpida mujer tuya.

—No vuelvas a referirte a ella así —le advirtió Ray muy serio.

—¿Sabes qué, sabes qué? Macmac... Yo provoqué el accidente hace cinco años. ¡¡EL ACCIDENTE DONDE TU ESPOSA FUE ASESINADA!! Quería experimentar tu reacción al perderlo todo, como yo aquel día, y lo conseguí, ¡macmac! Solo mírate, ahí plantado, eres ¡PATÉTICO!

—Tú... —susurró Ray.

  • Cólera, ¡¡¡despierta!!!

Emily

La terrible revelación de Mac Fast provocó que un frustrante escalofrío recorriese el cuerpo de Ray, quien se quedó inmóvil mirando al suelo, mientras apretaba sus puños intentando descargar sus dolorosos sentimientos en ellos.

—¡¿Y BIEN!? —Gritó Mac, que esperaba una reacción más violenta—, ¿eso fue todo? Llevas cinco años buscando sin descanso al culpable del asesinato de tu mujer, ¿y esto es todo? ¿No piensas hacer nada? MACMACMAC. ¡¡AQUÍ ME TIENES, IDIOTA!!

Las provocaciones de Mac no fueron escuchadas por Ray, quien repentinamente levantó su cabeza mientras una lagrima se desprendía lentamente por su rostro. La hostil cara de Ray poco a poco fue desapareciendo, y este último acabó esbozando una cálida sonrisa.

Un millar de imágenes pasaron frenéticamente por la mente de Ray, como una ilusión plasmada sobre un libro vacío.


Hace cuarenta años, en una plaza del Reino de Trezna, un grupo de niños se encontraba rodeando a Ray, quien por ese entonces solo tenía trece años

— ¡Ray es un inútil, Ray es un inútil! —Exclamaron todos al mismo tiempo.

—¡Eh, Ray! —Dijo uno de ellos—. ¿Por qué destrozaste el juguete que tanto nos costó fabricar?

—¡Es porque es un inútil! —Respondió otro de los niños mientras le pegaba una patada a Ray—. Todo el mundo en el reino sabe que no vales para otra cosa que tirarte en el suelo a llorar por la muerte de tus padres.

—¡Inútil, inútil! —Volvieron a exclamar todos al mismo tiempo.

—¿Alguna vez harás algo bien? —Le preguntó otro niño mientras le tiraba una piedra en la cabeza. 

—¡Das pena Ray! ¡Todo el día con cara de amargado!

—¡No te necesitamos en nuestro grupo! ¡Vete de aquí!

De repente, otro de los niños cogió una piedra en el suelo y se dispuso a dispararsela pero el dulce grito de una chica desde la distancia le detuvo.

—¿Emily? —Preguntó uno de los niños—, ¿qué haces aquí?

—Eso, eso —comentó otro—, esta vez no podrás defender a Ray, rompió nuestro juguete del famoso almirante Pinusagi (conejo rosa), aunque ya lo arreglé, jeje.

Inesperadamente, la chica agarró el juguete y lo estampó contra el suelo.

—¡¿QUÉ HACES, EMILY!? ¡ME COSTÓ MUCHO ARREGLARLO!

—Pues vuelve a hacerlo. 

—¿QUÉ? ¡¡NO TENÍAS NECESIDAD DE ROMPERLO DE NUEVO!!

—Un juguete es algo que se puede arreglar fácilmente... Pero dime, ¿podrías arreglar un agujero en el corazón?

El niño se quedó callado mientras la chica de pelo corto, castaño y hermosos ojos color ámbar, ayudó a Ray a levantarse y se lo llevó lo más lejos que pudo del lugar.

—Gracias por ayudarme... Otra vez —dijo Ray.

—No me des las gracias —dijo Emily riéndose.

—¿Por qué te ríes? —Preguntó curioso Ray.

—Por nada en especial —respondió ella con una cálida sonrisa—, deberías sonreír más, ¿sabes?

—¿Cómo?

—¿Cómo que "cómo"? —Preguntó riéndose de nuevo—. Eso no es algo que se enseñe.

—...

—Vayamos a la consulta del padre de Meister, estás malherido...


—¡¿DE QUÉ DIABLOS TE RÍES AHORA, RAY!? —exclamó Mac ante la cálida expresión de Ray—. ¡DEBERÍAS ESTAR LLENO DE ODIO!

—Ya nunca más...


Hace treinta años...

—Ray... ¿Qué estás insinuando? —Preguntó Emily riéndose.

—¡¿QUÉ!? ¡¿Y-y-o?

—Sí, tú, deja de hacerte el tonto —dijo ella—, ¿qué significa esta carta amorosa que me ha llegado esta mañana?

—Y-y-o no sé de ninguna carta...

—"FIRMADO: RAY HOGAN" —exclamó Emily acercándole la carta a la cara.

—...

—¡Besaros ya u os amputo la cabeza! —exclamó Meister desde una distancia considerable.

—¡CÁLLATE, IDIOTA! —exclamaron Ray y Emily al mismo tiempo.


—Dime, Ray, ¿quieres que te cuente cómo sucedió todo? —Preguntó Mac—. Fue el primer día que llegué a este reino, hace cinco años, macmacmac. Tanto tú como esa mujer me llamasteis la atención; os encontrabais comprando en un mercado... Se os veía tan felices. MACMACMAC. Así que decidí que seríais mi primera víctima, ¡mi primer experimento!


Hace cinco años, la casa de Ray y Emily explotó violentamente debido a un atentado de Mac Fast; el sonido de la explosión atrajo a un buen grupo de ciudadanos, que rodearon la casa mientras unos pocos intentaban apagar el fuego. Tan rápido como pudo, Ray se acercó al lugar tras ver desde la distancia como una espesa nube de humo salía de su casa. A pesar de las advertencias de los ciudadanos, Ray entró en la casa ardiendo en busca de su mujer, Emily, a quien encontró en medio del salón, atravesada por varias vigas de madera que se habían desprendido del techo.

—¡¡¡EMILY!!! —Gritó con toda la fuerza vocal que tenía.

—Ray... —S uspiró sonriente Emily mientras tosía sangre sin control.

—Por favor, no te vayas aún, podemos salvarte —dijo Ray mientras sus lágrimas recorrían toda su cara—. Llamaré a Meister, ¡él puede curarte!

—Ray...

—¡No hables! —Exclamó Ray—, te sacaré estas vigas.

—Ray, si lo haces, me desangraré... Déjalo como esta.

—Pero...

—Tranquilo —intentó consolarlo mientras colocaba sus ensangrentadas manos en la cara de Ray, tiñendo sus lágrimas de color carmesí.

—...

—Yo nunca moriré si tú me recuerdas —dijo en sus últimas palabras.

El grito de impotencia de Ray resonó por todos los rincones del reino, provocando que muchos de los habitantes se echasen a llorar temiendo lo peor. 

Después del incidente, pasaron varios meses sin que Ray apareciera en público, y la gente comenzó a preocuparse. La noticia de que el fuego había sido provocado por alguien había llegado a sus oídos, y la mente de Ray comenzó a albergar un fuerte resentimiento y ansias de venganza.

Al poco tiempo, la noticia de que el reino estaba siendo atacado por Mac Fast llegó a los oídos de Ray, quien decidió salir por primera vez para enfrentarlo.

—¿Quién eres y qué quieres de este reino? —Preguntó Ray a Mac Fast.

—Macmacmac... ¡¡QUCK KICK!!

—¡¡WIND PUNCH!!

Después del enfrentamiento, Ray decidió convertirse en un justiciero para defender a los habitantes del reino, con el objetivo de que la tragedia de Emily no se repitiese. Y tras veinticuatro enfrentamientos con Mac Fast, por fin llegó el final de su rivalidad.


—Entonces... ¿No me guardas rencor por asesinar a tu mujer? —Preguntó Mac—, ¿es eso lo que debo entender con tu silencio? MACMACMAC.

—No merece la pena —respondió Ray sin retirar su cálida sonrisa.

Mac mostró una brutal expresión de cólera y frustración al ver que Ray había superado sus ansias de venganza, y se lanzó hacia él pronunciando su última y definitiva técnica; "Death Whirlwind" (Torbellino de muerte), comenzando a girar a gran velocidad alrededor de Ray, atrapándolo en un torbellino que comenzó a quitar el oxígeno en la zona. Mientras Mac giraba a su alrededor riéndose violentamente, Ray siguió recordando a Emily, su dura pérdida y sus últimas palabras; "nunca moriré si me recuerdas", sonriendo una vez más y colocando sus brazos rectos a ambos lados del cuerpo, para posteriormente girar en dirección contraria a Mac mientras expulsaba potentes ráfagas de aire de las palmas de sus manos utilizando su técnica "Wind Peg-top" (Peonza de viento).

Las ráfagas de viento de Ray colisionaron con la pared de velocidad que Mac había creado alrededor; provocando un enorme choque de poderes que terminó con la superioridad de la técnica de Ray. Mac salió disparado violentamente dando vueltas sobre sí mismo e impulsado por el viento de Ray y la inercia provocada por la colisión de ambas técnicas, quedando finalmente inconsciente y cayendo ensangrentado sobre el suelo de Trezna.

Ray se sentó en el suelo mirando el cuerpo inconsciente de Mac, mientras pronunciaba:

— Veinticinco combates; doce derrotas... Y trece victorias.

  • [Batalla en la zona este del reino. Ray Hogan contra Mac Fast. Resultado: Victoria de Ray Hogan].

Exterminio de la humanidad

Mientras tanto, en otra zona cercana de la parte este del reino, múltiples estallidos resonaban debido a la terrible batalla librada entre Kimiko y Kobura. Ambos se encontraban levemente heridos y agotados, aunque parecía haber una ligera superioridad por parte de Kobura.

¡¡¡Hane Shuriken!!! —Exclamó Kimiko mientras lanzaba cientos de plumas rotatorias hacia Kobura.

¡¡¡Guivre!!! —Exclamó Kobura mientras lanzaba varias estocadas a distancia que desviaban las plumas de Kimiko.

Una vez desvió el ataque de Kimiko, Kobura se acercó a su posición e intentó cortarla con una estocada horizontal; pero Kimiko logró esquivarlo modificando su peso al de una pluma y dando un gran salto. Kobura intentó alcanzarla lanzando varios cortes a distancia, pero Kimiko evadió todos ellos mientras descendía y asestaba a Kobura una patada en la nuca con su técnica "Compliquée". Sin embargo, la patada no le hizo mucho daño a Kobura, quien aprovechó la mala posición de Kimiko para cortarle ligeramente la pierna mientras esta última intentaba evadirlo.

Acto seguido, le asestó un brutal puñetazo en el estómago, lo que obligó a Kimiko a retroceder varios metros.

—Humana, ¿por qué sigues resistiéndote? —Le preguntó Kobura— No estás a mi altura.

—Suenas como si no fueras humano también —respondió Kimiko jadeando.

—Hm —sonrió Kobura—, lamentablemente lo soy, pero conozco una realidad que ninguno de vosotros conocéis...

—¿Por qué tienes tanto odio hacia los humanos? —preguntó Kimiko anticipándose.

—Hm... ellos representan la corrupción del mundo. Los humanos tienen que ser erradicados.

—Qué idea tan absurda —juzgó Kimiko—, ¿entonces también quieres matarte a ti mismo?

—Yo ascenderé a los cielos.

—Tsk —chasquó Kimiko—, menudo lunático.

De repente, Kimiko creó dos largas plumas asemejadas a dos afilados cuchillos y se lanzó a por Kobura; este último intentó cortarla con su espada, pero Kimiko evadió sus ataques reduciendo su peso y volviéndose más liviana. Tras forcejear durante unos segundos, Kimiko encontró un punto flaco y logró cortar en la cara a Kobura con sus dos plumas; marcándole una enorme cicatriz en forma de cruz en la cara. Instantes después, le golpeó en el estómago con un aluvión de rápidas patadas mientras gritaba "À Bout Portant" (A bocajarro), terminando su combo asestándole un puñetazo en la cara a Kobura, quien retrocedió enfurecido.

A pesar de los golpes, Kobura, sin recuperarse apenas del ataque, se lanzó a por Kimiko y le atravesó el hombro derecho con su espada mientras pronunciaba "Shesha"; acto seguido, y manteniendo aún su arma en el hombro de Kimiko, descendió la espada; tajando gran parte del brazo de la joven pirata pronunciando; "Shesha Naga". Afortunadamente, no logró arrancarle el brazo, pues Kimiko logró retroceder justo a tiempo, aunque su brazo quedó temporalmente inutilizado.

—No tienes porqué seguir sufriendo, novata —le aconsejó Kobura—, no puedes luchar contra tu destino.

—No creo en el destino.

—Muekekekeke —comenzó a reír Kobura con una expresión siniestra—. Tu destino es morir aquí, en este instante. Podrías haber vivido más tiempo si no te hubieses cruzado conmigo en este silencioso reino. 

—No me des por perdida aún —le advirtió Kimiko mientras le lanzaba una pequeña pluma que detuvo con facilidad.

—Mi futuro es exterminar a toda la raza humana. Siempre fue mi objetivo. La CDC a la que pertenezco, ¡¡no me importa!! Solo me uní a ellos porque me garantizaron que podría asesinar a muchos estúpidos humanos como tú, ¡¡¡muekekekeke!!! Al final terminaré asesinando a todos esos que ahora se hacen llamar mis "compañeros".

—¿Tu futuro? —Preguntó Kimiko sonriendo—. Tú no tienes futuro.

Inesperadamente, Ima apareció detrás de Kobura y logró rajarlo en la espalda con su técnica "Kōto Neko" (Corte felino). Kobura se quedó francamente sorprendido, pues no esperaba la aparición del pirata. Kimiko aprovechó su desconcierto para crear una enorme espada hecha de plumas mientras pronunciaba "Lyttonken", rajando todo el torso de Kobura con ella, quien no pudo evitar gritar de dolor por el contraataque que acababa de recibir.

A pesar de las profundas heridas, Kobura se recompuso y volvió a atravesar el hombro derecho de Kimiko, provocando un desgañitado grito por parte de la pirata. Acto seguido, giró su espada hacia atrás y rajó ligeramente el torso de Ima, pateándolo instantes después para hacerlo retroceder mientras preparaba su nuevo ataque hacia Kimiko, quien estaba casi inconsciente debido al dolor. Así pues, Kobura ascendió su espada y lanzó un poderoso corte a distancia en forma de espiral mientras pronunciaba "Bachi Hebi: Tsuchinoko". Kimiko era incapaz de esquivarlo, así que Ima logró ponerse delante de ella mientras utilizaba su "Sheru no Kame" (Caparazón de tortuga), para recibir el ataque de Kobura en su espalda, que a pesar de su técnica, fue dañada gravemente.

Ima cayó al suelo al lado de Kimiko, y Kobura comenzó a reírse y a celebrar su victoria.

—Kimiko... —susurró Ima—. ¿Puedes levantarte?

—Sí... —respondió ella jadeando.

—...

—¿Qué diablos te pasó? —Le preguntó Kimiko—, estás agotado y apenas tienes reflejos.

—Aún sigo exhausto debido a mi batalla con ese idiota de Lien —contestó él—, pero aún puedo seguir luchando... ¿Tienes algún plan?

—Vaya, vaya, veo que aún seguís vivos —interrumpió Kobura—. Muekekeke... ¿Qué susurráis?

De repente, Ima y Kimiko se levantaron y adoptaron una expresión muy seria.

—¿Qué son esas miradas? —Preguntó Kobura—. Hm... Puedo notar ¡¡¡VUESTRA SED DE SANGRE!!! ¡¿Queréis matarme, verdad!? ¡¡Todos los humanos necesitan arrebatar la vida de algo, ES SU NATURALEZA!! ¡¡¡AGHÁSURA!!!

Al mismo tiempo que pronunciaba su nueva técnica, un enorme haz de energía salía propulsado de su espada hacia la posición de Kimiko e Ima, mientras el extremo del ataque tomaba la forma de una colosal boca de serpiente. Ima y Kimiko lograron esquivar el ataque a duras penas; y Kimiko se lanzó a por Kobura creando de nuevo una enorme espada de plumas. Kobura emitió un estridente grito de guerra mientras chocaba su arma contra la espada de Kimiko en varias ocasiones. 

Aprovechando la distracción, Ima se colocó detrás de Kobura y le atravesó brutalmente el pecho con las dos manos utilizando su técnica "Shiga no Ōkami" (Dientes de lobo), afilando sus uñas previamente. Acto seguido, Kobura comenzó a toser sangre sin control, y Kimiko dio un pequeño salto, echó su espada hacia atrás, y aprovechando el impulso, volvió a tajar profundamente el cuerpo de Kobura, provocando finalmente su derrota.

Kobura cayó ensangrentado sobre el suelo mientras maldecía a todos los humanos y anunciaba en voz alta que algún día cumpliría su objetivo de exterminar a toda la humanidad. Acto seguido, quedó inconsciente, y mientras tanto, Ima y Kimiko se dirigían hacia su siguiente objetivo. El castillo negro.

  • [Batalla en la zona este del reino. Kimiko e Ima contra Kobura. Resultado: Victoria de Kimiko e Ima].

Esperanza

Tras la derrota de Kobura, Ima y Kimiko trataron un poco sus heridas mientras se sorprendían por el absoluto silencio que perduraba en las calles del reino. Solo se escuchaban ligeras explosiones, y el ambiente que se respiraba denotaba que la guerra había terminado con la aplastante victoria de la CDC.

—¿Qué podemos hacer ahora? —Preguntó Ima.

—La batalla ha terminado... —suspiró Kimiko—, en casi todas las zonas del reino ha habido una victoria aplastante de la CDC.

—No podemos dejar las cosas así, ¿qué pasará ahora con este reino? Debemos ayudar a Ray.

—Somos piratas, nada nos obliga a salvar reinos, Ima.

—Pero sí a salvar compañeros —apuntó Ray, que apareció malherido en la escena.

—... Estás hecho un asco —comentó Ima riéndose.

—Mírate tú primero —respondió Ray mientras intentaba tapar sus heridas—, pareces un vagabundo con esos pelos.

—Ray —dijo Kimiko—, ¿a qué te refieres con "salvar compañeros"?

—Hm... —suspiró Ray—, Taiki fue capturado.

—¡¿QUÉ!? —Exclamó Ima.

—Intenté evitarlo, pero no lo logré.

—Esto replantea nuestras opciones... —anunció Kimiko.

—¿Dónde se lo llevaron? —Preguntó Ima.

—Al castillo negro —respondió Ray mientras miraba el cuerpo de Kobura—. Increíble... Conseguisteis derrotar al más peligroso de los comandantes de Heil.

—¿Heil? —Preguntó Kimiko.

—El líder de la CDC —respondió—, la persona que tenemos que derrotar para liberar al reino.

—¿Tenemos alguna posibilidad de victoria? —Preguntó Kimiko.

—Puede que sí... —contestó con optimismo Ray—, ¿a cuántos comandantes habéis derrotado?

—Yo me encargué de Lien —dijo Ima.

Kobura también fue derrotado —dijo Kimiko mirando su cuerpo inconsciente.

—Y yo derroté a Mac Fast... —evaluó Ray—, entonces solo queda Melt y Sen Yaku, que está bastante herido. Debemos derrotar a esos dos primero y después enfrentar a Heil... Solo así podremos salvar este reino de caer en el caos.

—¿A qué estamos esperando entonces? ¡VAMOS! —Dijo Ima levantándose—. Por cierto, ¿sabéis donde hay un baño?

—...

—...

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