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Arco del Reino de Trezna
Reino de Trezna
Información
Número de capítulos 31
Fecha de creación 08 de febrero de 2015
Fecha de finalización 25 de abril de 2015
Anterior Arco de Ciudad Baovín
Posterior Arco del Paraíso
Creador Deidara1197

El Arco del Reino de Trezna es el segundo arco oficial de la Saga del West Blue de los Piratas Free Soul, posterior al Arco de Ciudad Baovín y antecesor del Arco del Paraíso.

Personajes

Principales

Secundarios

Antagonistas

Colaboraciones especiales

Historia

Una ciudad en llamas

La última luz del día alumbró una ciudad en llamas. Estaba oscureciendo, y el Winter Soul, con ahora cuatro tripulantes en él, se alejaba cada vez más de Ciudad Baovín, aún en guerra por la invasión de los Piratas Meat; aunque derrotados sus mandatarios, solo cabría esperar que llegasen refuerzos de la Marine y pusiesen fin al conflicto formado allí.

Ima, Taiki y Kimiko, estaban tumbados en uno de los camarotes del gran barco, heridos por la batalla librada en la ciudad. Hanbai estaba leyendo uno de los libros de Taiki mientras observaba pacientemente a sus tres nuevos compañeros de viaje, dos de ellos inconscientes.

—Hanbai... —dijo Kimiko mientras intentaba levantarse.

—Estate quieta —respondió él pasando una página—. Eres la que mejor se encuentra de los tres porque no has sido imprudente, Ima podría encontrarse consciente si su herida no hubiese empeorado en su batalla contra Genzak, además, perdió demasiada sangre. Pude cortar tus hemorragias rápidamente, pero no soy ningún médico, necesitamos pisar tierra de nuevo y encontrar a algún doctor.

—No deberías estar aquí, deberías estar en la cubierta intentando divisar alguna isla cercana.

—Es de noche, y hay mucha niebla —respondió Hanbai—. Mañana encontraremos una.

—¿Por qué nos estás cuidando? —preguntó Kimiko.

—¿Cuidando? —le respondió—. Ya te lo dije antes, chica, solo estoy con vosotros porque me parecéis fuertes y con futuro en esto. Necesito protección, eso es todo, si os murieseis, sí, me quedaría con vuestro barco, ¿pero quién más querría aliarse con alguien como yo? Duérmete de una vez.

A la mañana siguiente, el sol resplandecía en lo alto del cielo, y mientras Hanbai y Kimiko charlaban en la cubierta del barco, Ima y Taiki salieron de su camarote.

—Tenéis un aspecto horrible los dos —les dijo Kimiko posicionando su vista en aquellos piratas con apariencia enfermiza—.

—Me han molido a golpes... —dijo Taiki desanimado y con voz ronca.

—Me duele la boca... —dijo en el mismo tono Ima mientras se le caía ligeramente la baba.

—¿La boca? —preguntó extrañada Kimiko—. A ti te hirieron en la pierna, idiota.

—Siento como si me hubiera mordisqueado un dragón... —añadió Taiki.

—O como si me hubiera aplastado un gigantesco ogro con su enorme c...

—Mira, parecen zombis —interrumpió Hanbai a Ima extrañado.

—¿Dónde estoy? —volvió a decir Ima con voz desanimada.

—Tú sabrás —respondió Hanbai.

—¿Y tú quién eres? —contestó Ima, que aún no había abierto los ojos del todo.

—Tú sabrás —repitió él.

—¡¡EL PAYASO!! —exclamó Taiki algo más animado.

—¿Qué dices de un payaso? —preguntó Ima mientras le miraba medio dormido.

De repente, una sombra apareció detrás de ellos y les golpeó a ambos en la cabeza, provocando que cayeran mareados en la cubierta del barco.

—Qué terrible... —suspiró Hanbai observando a una furiosa Kimiko—. ¿Eres una mujer orangután?

—¡¡PLUMA!! —exclamó ella—. ¡¡UNA MUJER PLUMA!!

—Aw... Adorable.

Las horas pasaban en calma en el Winter Soul mientras Hanbai y Kimiko les explicaban a Ima y a Taiki todo lo ocurrido tras su batalla con Genzak.

—En resumen, que te unes a la tripulación —le dijo Ima a Hanbai—. ¡¡GENIAL, BIENVENIDO!!

—No esperaba esa reacción... —suspiró Kimiko.

—¿Cómo que bienvenido? No estoy de acuerdo con que él se una, es un tipo peligroso —objetó Taiki mientras Kimiko e Ima se quedaban en silencio por un buen rato.

—Creo que no les interesa tu opinión, pirata canoso —añadió perspicaz Hanbai mientras sonreía.

—Ima —dijo Taiki—. Ya viste como explotó la casa de juegos, o como mató a esos marines que entraron a detenerle, es un asesino a gran escala. Incluso nos abandonó en la batalla contra Genzak.

—Solo os abandoné porque quería saber hasta dónde llegaban vuestros poderes —interrumpió Hanbai—. Mi razonamiento era simple, si no hubieseis derrotado a Genzak, no mereceríais la pena, y posiblemente habría quemado vuestro barco o algo por el estilo.

—¡¿VEIS!? —exclamó Taiki—. ¡¡No es alguien en quien podamos confiar!!

—Me muero de hambre... —suspiró Ima ignorando a Taiki.

—Normal, al final no fuisteis a por provisiones, y en vez de eso os metisteis en una casa de juegos —objetó Kimiko furiosa.

—Bueno... —respondió Ima mientras evitaba el tema—. ¿Qué fue de Treta y Kyou?

—... 

—¿Kimiko?

—No pude salvar a Treta...

—Ya veo... —respondió Ima—. ¿Y Kyou?

—Treta me dijo que se fue con alguien de confianza a un lugar seguro.

—¿A un lugar seguro? —interrumpió Hanbai—. No existen lugares seguros en este mundo. Baovín era un lugar seguro, una ciudad pacífica, y mira como terminó, sumida en fuego y sombras.

Kimiko se quedó cabizbaja e impotente por no haber podido salvar a la anciana y no saber con certeza el destino del pequeño Kyou.

—Vaya, una pequeña isla al este, y parece estar habitada —anunció de repente Hanbai—. ¿Ves Taiki? Sin mí seguiríais navegando sin rumbo un buen rato más, ¿seguro que no quieres reconsiderar tu opinión sobre mi presencia en la banda?

Un misterioso asaltante

Tras llegar a la isla, los Piratas Free Soul se quedaron decepcionados al darse cuenta que era demasiado pequeña como para adquirir grandes provisiones allí. Era una diminuta isla circular con apenas quince pequeñas casitas de tejado azul y visiblemente deterioradas por la edad. Mientras caminaban por el poblado, la gente se metía en sus casas asustada, ya que pensaban que unos salvajes piratas estaban asediando su hogar. Solo un hombre, de grandes ojos grises, nariz achacada y torso amplio, junto con el que parecía ser su padre, un hombre con tres piernas, larga melena grisácea y aspecto enfermizo, se quedaron frente a los piratas.

—No avancéis más —advirtió aquel hombre con voz de barítono—. Identificaros.

—Somos los Piratas Free Soul —respondió Taiki—. No tenemos intención de hacer daño a nadie, estamos heridos, y solo buscamos un médico y un lugar donde adquirir comida y provisiones para el viaje.

—No encontraréis nada de lo que deseáis aquí—respondió él—. Somos una isla dependiente del Reino de Trezna, aquí no hay heridos, pues vivimos en paz, y los alimentos vienen en su justa medida cada mañana en un barco de Trezna; si alguno de nosotros enferma, solemos llevarlo a un médico de allí.

—¿El Reino de Trezna? —preguntó Taiki sorprendido—. ¿Estamos cerca del mayor reino del West Blue? 

—En efecto —contestó el anciano que acompañaba al hombre—. Imagino que has de saber también que Trezna es uno de los reinos más prósperos de todos los mares, incluido el Grand Line; es el orgullo del West Blue, nuestro hogar.

—Interesante... —añadió Hanbai.

—Y como tal —siguió hablando aquel anciano—, está intensamente protegido por el Gobierno Mundial, no creo que sea el lugar más adecuado para unos piratas, si es que no queréis ser enviados a Impel Down, claro, o al menos ese hombre tan extravagante que os acompaña, ya que es el único con recompensa de entre vosotros.

—¿Me conoces, anciano? —preguntó alegre Hanbai.

—No hasta esta mañana —respondió—. ¿Es que no lees el periódico?

—¿Hm?

El anciano sacó el periódico de hoy de sus ropajes y se lo lanzó a Hanbai, que lo cogió al vuelo y comenzó a leerlo. Ima, Taiki y Kimiko se acercaron a Hanbai para leerlo también.

—¡¿¡¡¿¡Berrysymbol36.000.000!?!!?!!! —exclamaron gritando Ima, Taiki y Kimiko.

—¡¿PERO QUÉ HAS HECHO, DESGRACIADO!? —le preguntó Kimiko sobresaltada.

—Oh, solo me la han aumentado un poquito —respondió Hanbai manteniendo la calma.

—AH, PERO QUE YA TENÍAS ANTES —contestó Kimiko arreándole una colleja.

—Aquí pone... —dijo Taiki—. "Hanbai, el Mutilador de la Justicia (...) adquirió su primera recompensa hace seis años, asesinando al capitán marine encargado de administrar la Isla Mask, en el Grand Line, obteniendo por ello Berrysymbol7.000.000 (...) Un año después; en el Incidente del Mar Teñido, Hanbai resultó ser el único superviviente, y fue obligado a abandonar la isla. Desde entonces, y hasta la fecha, no hemos vuelto a saber nada de él, pues todas las tropas que enviaba la Marine para capturarle sufrían, por regla general, un destino trágico... (...) Se le concede este aumento de recompensa, por mutilar en el día de ayer, a aproximadamente cincuenta marines de una gran explosión y, según se especula, por derrotar al capitán y al subcapitán de los Piratas Meat, encontrados a ambos impedidos cuando la Marine sofocó la rebelión de ciudad Bao..."

—Taiki y yo derrotamos a Genzak, no tú —objetó Ima—. Tú huíste

—Parece que me han utilizado como chivo expiatorio... —dijo Hanbai—. Sigue leyendo.

—Espera... —interrumpió Kimiko—. ¿Provienes del Grand Line?

—Sí.

—¿Por qué viniste al West Blue? ——preguntó de nuevo Kimiko.

—El West Blue es bastante más seguro que el Grand Line.

—¿Y qué es eso de "El Incidente del Mar Teñido"?

—No me apetece hablar de eso —respondió Hanbai tajante—. Taiki, sigue leyendo.

—"Según varios investigadores del Gobierno Mundial, Hanbai se ha aliado con una banda pirata novata de origen desconocido que se hacen llamar "Piratas Free Soul" —prosiguió leyendo Taiki—. "Se desconocen totalmente las intenciones o los miembros de estos piratas".

—¡¡BIEN!! —exclamó Ima—. ¡Nos vamos haciendo famosos!

—Genial... —suspiró Kimiko.

—Anciano... —dijo Hanbai mientras se colocaba una desagradable máscara grisácea—. ¿Por dónde se va al Reino de Trezna?

—¿Qué haces tú con esa máscara? —preguntó Kimiko ofendiendo con la mirada a Hanbai.

—¿No pretenderás que viaje con la cara al descubierto con la cantidad de dinero que piden por mí, verdad? —preguntó él.

—Ten —dijo el anciano lanzándole un eternal pose a Hanbai, que finalmente terminó en manos de Kimiko—. Nos sobran varios eternal pose que apuntan hacia Trezna. Ahora marchaos de aquí.

—¿Por qué lo coges tú? —le preguntó Hanbai a Kimiko.

—Por algo soy la navegante.

—¿Ah? —preguntó extrañado Hanbai—. No sabía.

—¿Por qué crees que me llevaría a alguien como ella de viaje sino llega a ser por sus habilidades de navegación? —interrumpió Ima, que después de llevarse un tortazo de Kimiko, rectificó—. Oh, pero también es muy agradable al trato.

Finalmente, los piratas se fueron de la pequeña isla con rumbo al Reino de Trezna, al que llegaron en apenas varias horas de navegación. Mientras se iban acercando, se quedaron atónitos por la gran extensión que abarcaba, y por la expléndida apariencia que mantenía. Decidieron acercarse a la costa más cercana y allí, arrojaron el ancla y se prepararon para entrar en aquel majestuoso lugar.

Cuando pisaron la arena de la costa oeste del reino, una imponente y severa voz resonó en los oídos de los cuatro piratas, y desde el cielo, un enorme y corpulento hombre de pelo canoso y enormes guantes en sus manos se disponía a precipitarse sobre ellos. De repente, alzó su mano derecha mientras se aproximaba a Hanbai y pronunciaba: "Wind Punch", golpeándolo con una poderosa ráfaga de viento que salía propulsada desde su gran guante. La máscara de Hanbai fue destruida y este salió disparado varios metros por el impulso mientras, intentando detener la inercia, sacó dos de sus cuchillas y las clavó en la arena; acto seguido, lanzó furioso y rápidamente una de ellas, hiriendo en la cara al inesperado asaltante.

Instantes después, Taiki se colocó sus guantes negros, los ojos de Ima cambiaron hasta asimilarse a los de un felino y Kimiko creaba varias plumas a su alrededor. 

—¿Quién eres? —preguntó amenazante Ima.

—No dejaré que ningún pirata se acerque a las costas de este reino —contestó él con voz firme.

El Reino de Trezna

Sin pensárselo ni un segundo, Taiki endureció sus guantes con su técnica, "Kōdo, Number 3" (Dureza, Número 3) y se dispuso a abalanzarse sobre aquel canoso hombre que les impedía entrar en el reino. Ima miró de reojo a Taiki para que se calmase, aunque su agresor seguía en posición de batalla.

—Vosotros debéis ser los Piratas Free Soul, ¿no es cierto? —preguntó—. Salisteis en el periódico esta mañana. Tenéis en vuestras filas a un peligroso criminal, no os permitiré entrar en el reino ni escapar de aquí.

—¿Entonces qué sugieres que hagamos, abuelo? —le preguntó Kimiko.

—Dejad que os detenga —respondió—. No quiero hacerlo por la fuerza.

—¿Detenernos? —preguntó de nuevo Kimiko—. ¿Con qué autoridad? No pareces un marine, más bien pareces un vendedor de castañas.

—No trabajo para la Marine —respondió él—. Trabajo por libre deteniendo criminales.

—¿Entonces qué eres, un cazarrecompensas? —preguntó Kimiko.

—No lo soy —respondió—. Me da igual el dinero, solo quiero impartir justicia.

—Pero nosotros no somos criminales —contestó Ima—. Aún...

—Vosotros puede que aún no, pero ese de ahí... —dijo aquel hombre mientras señalaba a Hanbai, que había desaparecido.

Inesperadamente, Hanbai apareció detrás de aquel hombre y se dispuso a propinarle una patada en el cuello, pero fue detenida fácilmente por su gran guante. Acto seguido, Hanbai esbozó una sonrisa mientras pronunciaba, "Smoker Surprise" (Sorpresa de humo), abriéndose un pequeño compartimento en su zapato desde el cual salió disparada una pequeña bola que en cuestión de segundos explotó provocando una gran nube de humo que limitó el campo de visión de todos en el lugar. Instantes después, Hanbai sacó dos de sus cuchillas y se dispuso a atacar a aquel hombre, aunque este último volvió a crear un gran vendaval de viento proveniente de sus guantes, disipando el humo y provocando que Hanbai saliese disparado de nuevo.

—Eso no te servirá de nada —dijo aquel hombre confiado—. Soy usuario de la Fruta Kyofu Kyofu, lo que me convierte en un hombre vendaval; puedo crear ráfagas de viento desde cualquier parte de mi cuerpo.

—Interesante... —afirmó Hanbai.

—¡Ya basta! —exclamó Ima intentando eliminar la tensión entre ambos—. Necesitamos entrar en el reino urgentemente, le prometo que no robaremos nada ni causaremos ningún estrago, solo hemos venido a por las provisiones necesarias para nuestro viaje y a visitar a un médico de por aquí.

—No pareces tener malas intenciones, pirata novato —respondió él—, y también entiendo que muchos de los que ahora actúan en nombre de la justicia son mayores criminales de lo que vosotros lo seréis jamás.

—¿Podemos entrar entonces? —preguntó Kimiko.

—Solo si aceptáis mis condiciones —respondió él.

—¿Qué condiciones? —preguntó Taiki.

—Iréis conmigo en todo momento —dijo—, cualquier movimiento sospechoso y estaréis en Impel Down al segundo. 

—Que severo... —suspiró Kimiko.

—Y mi segunda condición —dijo señalando a Hanbai—, es que ese de ahí no nos acompañe.

—¿Me perderé un apasionante día de compras? ¡NO POR FAVOR, DÉJAME ACOMPAÑAROS, HARÉ LO QUE SEA! —exclamó Hanbai con sarcasmo.

Ima, Kimiko y Taiki, guiados por su nuevo acompañante, se adentraron en el próspero y esplendoroso reino de Trezna. Los tres se quedaron perplejos al ver sus enormes dimensiones más de cerca, aunque se encontraron con un pequeño problema en la entrada.

—¡¡Ray!! —exclamó uno de los guardias que custodiaba la entrada al reino—. ¿Qué tal todo, viejo amigo? ¿Quiénes son tus acompañantes?

—Oh... —dijo Ray titubeando y mirando a los tres piratas—. Los tres son de mi familia, familia a la que no veo desde hace mucho, han venido a pasar una temporada conmigo en el reino.

—¿De tu familia? —preguntó extrañado el guardia—. No se parecen en nada entre ellos.

—Ni siquiera se parecen demasiado a ti —contestó otro guardia escrutando minuciosamente a los piratas—. Quizás ese joven de pelo canoso se parece un poco a ti.

—Oh, es verdad —contestó el otro guardia entre risas—. Tan joven y con canas, qué curioso.

—No son canas... —suspiró enfadado Taiki—. Mi pelo es blanco natural.

—Natural dice... —respondió Kimiko mientras miraba a otro lado distraída.

Finalmente, el guardia les dejó pasar sin sospechar nada de Ray, que en general, era una persona muy querida por todos en Trezna. Dentro del enorme reino, había dos grandes partes claramente delimitadas, la parte donde se encontraban ahora los piratas junto con Ray era el casco viejo, repleto de casas bajas, puestos comerciales de poca categoría, y una gran cantidad de gente que, generalmente se dedicaban al pequeño comercio o a actividades más rudimentarias como la agricultura. El casco viejo estaba algo deteriorado, las calles eran muy sucias y estaba repleto de lugares malolientes y desagradables, aunque la campechanía y el buen trato abundaban en la zona.

La otra parte era denominada por los habitantes del reino como el núcleo, poblado por grandes comerciantes y hombres de negocios. Las calles eran limpias y poseían un excedente de gente malintencionada. Allí se encontraban las grandes mansiones de los nobles y el castillo negro del rey. Era un lugar muy frecuentado por los extranjeros, ya que era el depósito de las grandes comodidades y zonas turísticas del reino, no a todo el mundo se le estaba permitido acercarse allí, solo a los que poseían una determinada renta; ningún mendigo ni personas de apariencia pobre podían penetrar en él, y si lo hacían, se arriesgaban a ser detenidos por la guardia real y los marines que rodeaban toda la zona con una fuerte presión y actitud totalitaria.

Mientras Ima, Kimiko y Taiki caminaban por las calles del casco viejo, se extrañaron por la fuerte cadena de marines y guardias que vigilaba toda la zona.

—En efecto, al ser un reino afiliado al Gobierno Mundial, está repleto de marines y soldados del rey —dijo Ray de repente adivinando los pensamientos de los piratas.

—Parece una reino muy pobre —apuntó Kimiko.

—Esta zona sí lo es, de hecho —contestó él mientras saludaba a un conocido—. La otra zona del reino sin embargo, es muy próspera.

—¿Por qué? —preguntó ella.

—¿Por qué dices? Es evidente, jovencita, porque allí vive el maravilloso, extraordinario, admirable, portentoso y magnífico rey del reino de Trezna, Eliar Haingelth III, señor del reino desde hace una década —contestó con ironía Ray.

—¿No es de tu agrado? —le preguntó Ima.

—No es de mi agrado su incompetencia y su soberbia para regir este reino, pirata, pero no me queda más remedio que aceptarle. Como en todas los grandes reinos de los mares, siempre hay una parte oculta, en este caso, donde os encontráis ahora. Por cierto, tú —dijo Ray señalando a Taiki—. Te quedarás aquí y comprarás todo lo que decís necesitar para vuestro viaje; después lo llevarás a vuestro barco.

—¡¿Yo solo!? —preguntó consternado Taiki—. ¡¡No puedo cargar con todo!!

—El chico de sombrero verde y la chica canija se vienen conmigo —señaló él—. Tengo unos asuntos que tratar con el rey y quiero manteneros vigilados, después buscaremos un médico para que os cure y os marcharéis, ¿entendido? Ah por cierto, chico canoso.

—¡¡NO SON CANAS!! ES MI PELO NATU...

—Si estás pensando en hacer algo ilegal, ten en cuenta que hay más de doscientos marines y guardias vigilando la zona —le advirtió Ray.

Así pues, Ima, Kimiko y Ray, pusieron rumbo al castillo negro del rey Eliar dejando atrás a Taiki.

—¿Entonces vamos a pasar por el núcleo de la ciudad? —preguntó curiosa Kimiko.

—En efecto —confirmó Ray—. Afortunadamente para vosotros, no aparentáis ser verdaderos bucaneros, así que puedo ahorrarme la molestia de disfrazaros.

—¿Tú vives en el núcleo? —preguntó Ima.

—No —negó Ray—, vivo en el casco viejo.

—¿Por qué tienes una audiencia con el rey? —preguntó perspicaz Kimiko.

—Eso no te interesa.

—Tú no decides lo que me interesa —respondió ella calmada.

—Ya que parece que tenemos un largo trayecto hasta llegar al castillo del rey, supongo que puedes contárnoslo —indicó Ima.

—No pienso hacerlo —se negó él—. Cállate y sigue caminando.

Después de llevar horas caminando por el núcleo de Trezna, Kimiko se percató de que la gente de allí miraba con una expresión de lástima a Ray; iba a preguntarle por qué, pero sabía que se negaría a contárselo, así que ignoró las miradas de la gente y siguió caminando.

—Ya hemos llegado —reveló Ray—. Este es el castillo negro, erigido como el mayor pico de todo el reino de Trezna y símbolo de la ciudad desde hace siglos...

El castillo se trataba de un edificio de apariencia algo siniestra e irregular, era desde hace mucho tiempo, el hogar de los grandes reyes de Trezna, aunque también simbolizaba la corrupción en la que estaban sumidos todos ellos.

—Vosotros os quedáis aquí —informó Ray a Ima y a Kimiko.

—¡¿QUÉEEEE!? —exclamó disconforme Kimiko—. Yo quiero ver como es por dentro, debe de ser una pasada...

—¿Si no entramos contigo, quién nos controlará? —sostuvo Ima perspicaz—. Si nos dejases aquí solos podría cargarme algo... O a alguien.

—ESTÁ BIEN —gritó Ray—. No soporto a los niños... Podéis acompañarme, pero no entraréis en la sala del rey.

Ray, Ima y Kimiko se adentraron en el enorme y tétrico castillo y se quedaron algo asombrados al ver la ambigua y lúgubre decoración del interior. Subieron una infinidad de escaleras y después más y más escaleras, hasta que llegaron a una habitación cuya puerta estaba repleta de guardias reales.

—¿Quiénes sois? —preguntó uno de ellos.

—Soy Ray Hogan, solicité una audiencia con su majestad hace varios meses, estaba prevista para hace unas semanas, pero su majestad aplazó nuestro encuentro por razones que desconozco.

—El rey está reunido ahora mismo con un agente del Gobierno Mundial, no podéis pasar aún —apuntó el guardia—. A propósito, ¿quiénes son estos chicos que te acompañan?

Antes de que Ray pudiera contestar, la puerta de la habitación del rey se abrió lentamente para revelar a su ilustre invitado, se trataba de un enigmático personaje de pelo oscuro, gafas de sol, trajeado y rodeado de una espesa y poca abundante niebla grisácea. Educadamente, dirigió su mirada a Ima y a Kimiko y dejó entrever una ligera sonrisa algo macabra. 

—¡¡NEBBIA, ESPERA!! —exclamó una aberrante voz desde la habitación llamando la atención del encantador agente del gobierno—. Recuerda lo que hemos pactado.

—Por supuesto, majestad —contestó él mientras hacía un gesto de confirmación con su mano izquierda.

A Ima y a Kimiko les pareció un personaje algo sospechoso, aunque no le prestaron más atención al que se convertiría en uno de sus principales problemas en un futuro no tan lejano.

—¡Majestad! —dijo uno de los guardias colocándose delante de la puerta—. Es Ray Hogan, afirma tener una audiencia con usted.

—¿Ray Hogan? —preguntó él con la boca llena de comida—. ¡Aaaaaaah! Sí. Hazle pasar.

Justicia moral 

Mientras Ray penetraba poco a poco en la sala del rey, notaba que Ima y Kimiko le seguían de cerca.

—Os he dicho que no podéis pasar aquí —les susurró.

—¿Por qué? —preguntó Kimiko—. ¿Ese señor tan gordo de ahí nos lo va a impedir?

—Es la sala del rey, no estáis autorizados a entrar.

La sala estaba decorada de una manera fastuosa y lujosa, con grandes pilares de oro y repleta de joyas. El rey se encontraba al final de el habitáculo, sentado en un gran trono dorado.

—Ray, ¡¡Ray!! —dijo él—. ¿Cuánto tiempo crees que tienes para tratar conmigo?

—Perdón por la tardanza, majestad —respondió Ray algo molesto.

—¿Quiénes son esos jóvenes que te acompañan? —preguntó curioso.

—Son de mi familia, majestad.

—Hmmmm... —suspiró el rey mientras examinaba a Kimiko—. Qué chica tan guapa, ¿está cogida?

—Pero, majestad, ella no...

—Responde a mi pregunta —dijo él amenazante—. Me gustan las chicas jóvenes y frescas como ella.

—¿Sabes que solo tengo trece años, verdad? —preguntó Kimiko directamente.

—¡Chica! —le susurró Ray— Mantén las formas si no quieres acabar decapitada.

—Hmmm.... Qué chica más enérgica —dijo—. Dime, ¿qué sabes de la dinastía Haingelth?

—Verás, es que yo la historia noooo... 

—¿Te parezco atractivo, niña?

—¡MAJESTAD! —interrumpió Ray—. Perdone mi insistencia, pero sois un hombre muy ocupado.

—Por supuesto —dijo él orgulloso—. Yo soy Eliar Haingelth III, el Próspero, rey de Trezna, el quinto de mi nombre y soberano absoluto de estas mis tierras. Y como tal, te ordeno que te marches sino tienes ningún asunto lo suficientemente relevante como para captar la atención del tu rey.

—Majestad... 

—No me lo digas —dijo el rey Eliar intentando adivinar lo que quería Ray—. ¿Quieres hablar de nuevo de Throg? 

—Su sombra cada vez se extiende más desde el este, majestad, deberíamos

—¡OCHO AUDIENCIAS! —exclamó el rey Eliar— ¡OCHO AUDIENCIAS EN EL ÚLTIMO AÑO Y SIEMPRE HABLÁNDOME DE LO MISMO!

—Lo considero un tema importante, si siguen avanzando, alcanzarán Trezna y 

—¡¡OCHO!! —volvió a insistir el rey gritando—. Estoy harto de que me hables de esa maldita isla al este de Trezna, ¿de qué quieres hablar? ¿Qué está plagada de criminales, de la escoria de este mundo?

—Todo el mundo en el reino dice que pronto atacarán el reino para saquearlo.

—¿SAQUEAR MI REINO? —preguntó exaltado mientras reía de una manera poco elegante—. ¡¿MI REINO!? ¡¿ESOS CRIMINALES INFECCIOSOS!?

—Criminales de todos los mares siguen llegando y apostándose en esa isla —intentó explicar Ray al irascible rey—.Llevan cinco años urdiendo un plan maestro que no sabemos cuando llevarán a cabo. Hasta se han configurado como reino, como vos ya sabéis.

—Claro que lo sé, "el Reino de Throg" —respondió con tono burlón—. ¿Crees que una isla tan pequeña puede crear un reino en su seno? ¿Crees acaso que esa isla puede contener un ejército lo suficientemente grande como para intentar siquiera saquear este reino? ¡MIRA POR LA VENTANA, RAY HOGAN! TENEMOS UN MILLAR DE GUARDIAS, MARINES Y AGENTES DEL GOBIERNO PROTEGIENDO ESTE LUGAR FRENTE A CUALQUIER INVASIÓN. ¿Crees que esos criminales van a poder penetrar aquí? Antes de poner un pie en las costas de Trezna se irán asustados y temerosos.

—Varios investigadores han visitado en secreto y recientemente la isla, majestad, y han dicho que poseen un gran ejército —advirtió Ray—. Si no les atacamos nosotros, ellos atacarán este reino.

—No perderé miembros de mi ejército para sacar a esos criminales de esa isla, Ray Hogan, es mi última palabra.

—Pero esa isla pertenecía a este reino con anterioridad —le achacó Ray—. La isla de Gabeets proporcionaba a este reino muchas materias primas, era una isla muy rica, pero hace cinco años, como vos sabéis.

—Sí, sí, unos peligrosos criminales invadieron Gabeets y se configuraron como "el Reino de Throg" —afirmó con pesadumbre—. Desde ese entonces, cerraron sus fronteras y asesinaron a todo aquel que osó acercarse a la isla. También han amenazado con saquear este reino y ampliar su reinado de terror, y también han dicho que me cortarán en trocitos y que me darán de comer a mis súbditos. ¡¿Y QUÉ CON TODO ESO, ACASO LES HAS VISTO ACERCARSE A TREZNA!?

—¿Entonces no moverás ni un dedo, dejarás las cosas como están? —preguntó algo enfadado Ray—. ¿El próspero Reino de Trezna vivirá amenazado por unos criminales durante toda su vida? Eso dará una mala imagen de vos.

El rey se levantó repentina y violentamente de su trono, y a Ima se le escapó una discreta risa al ver que era increíblemente pequeño, incluso más que Kimiko.

—Nadie, ni siquiera Ray Hogan, el salvador del pueblo, le habla al rey de Trezna así —advirtió Eliar—. Si vuelves a retarme o a decirme lo que tengo que hacer, te mandaré quemar en la plaza de la lluvia.  En realidad Ray, entiendo tus pretensiones para querer eliminar a los criminales de esa isla, desde que tu estúpida mujer murió asesinada, has querido impartir esa "justicia moral" tuya por todo el mundo. Oh, ahora que recuerdo, ni siquiera has encontrado al que asesinó a tu mujer... Espera, ya lo entiendo todo, quieres atacar Throg porque piensas que el asesino de tu mujer se encuentra allí... AJI AJI AJI AJI AJI AJI.

Ray empezó a apretar sus puños con frustración, y se hubiese lanzado a por el rey si Ima no le hubiese colocado su mano en su hombro para pedirle que se calmase. Sin despedirse, Ray se levantó y se dirigió a la puerta de la habitación para marcharse; Ima y Kimiko le siguieron echando una mirada de desprecio al rey Eliar.

—Eh, tú, chica —dijo el rey a Kimiko antes de que se fueran—. Pronto serás mía... AJI AJI AJI...

Acto seguido, Ray cerró violentamente la puerta de la sala mientras Kimiko se mordía los labios algo impotente mientras pensamientos homicidas le perturbaban la mente poco a poco.

Velocidad contra dureza

Ray, Ima y Kimiko salieron del castillo en absoluto silencio. Ray parecía algo decaído, pero a la vez mostraba una notable expresión de furia y rabia debido a las imprudentes y crueles palabras del rey Eliar.

—Ray —le llamó Ima—, ¿podrías llevarnos ante un médico ya?

—También puedes contarnos algunos detalles más de ese reino de Throg por el camino —propuso Kimiko.

—Si os quedáis mucho tiempo aquí quizás podáis verlos por vosotros mismos —respondió Ray.

—¿A quiénes? —preguntó Kimiko.

—A la CDC.

—¿Ah? 

—Es la organización criminal que reside en el reino de Throg —aclaró Ray—. Sus mandatarios son legendarios criminales provenientes de todos los mares, nadie en este reino podría encargarse de todos ellos.

—Nosotros podemos ayudar —dijo Ima con buenas intenciones.

—Claro, pero gratis no —objetó Kimiko.

—No necesitamos la ayuda de unos críos que juegan a ser piratas —respondió Ray.

—Vale —contestó cortante Ima mientras miraba al cielo.

—Sí, pronto comenzará a llover —afirmó Kimiko—. Encontremos un médico rápido.

Mientras tanto, en la costa oeste del reino...

—¡HANBAAAAAAAI! —exclamó Taiki, que acaba de llegar al barco cargado de provisiones—. 

—¿Y tú quién eres?—respondió Hanbai desde la cubierta del barco.

—Baja de una maldita vez y ayúdame a cargar todo esto.

—Piratas...  —enunció una aguda voz desde las cercanías— Macmacmacmacmac...

—Vaya... —se lamentó Hanbai—. Al fin decides mostrarte.

—Hanbai, ¿qué ocurre? —preguntó Taiki.

—Hanbai, eh —afirmó el asaltante—. Así que los piratas Free Soul por fin han llegado a este reino.

—¿Vas a revelar tu identidad ya o prefieres seguir escondido? —preguntó sin tapujos Hanbai.

De repente, una nube de polvo se levantó desde la parte este de la playa y un veloz individuo comenzó a acercarse a Taiki a grandes velocidades, Taiki trató de esquivarlo mientras tiraba las provisiones que acaba de comprar al suelo, pero no le dio tiempo y recibió un potente puñetazo de aquel hombre mientras pronunciaba "Quck Kick". Taiki salió disparado varios metros por la potencia del rápido puñetazo, aunque no consiguió derribarlo. Acto seguido, Taiki salió corriendo varios metros más, alejándose cada vez más de la escena. Mientras tanto, Hanbai observaba paciente mientras esbozaba una ligera sonrisa.

—¿Pretendes huir? —preguntó el individuo mientras reía—. Soy usuario de la Fruta Supi Supi, lo que me convierte en un hombre-velocidad, nadie puede huir de mí.

Acto seguido, aquel inesperado personaje volvió a utilizar sus poderes para abalanzarse de nuevo contra Taiki, que se giró rápidamente con sus guantes puestos utilizando su técnica "Kōdo, Number 3: Wall" (Dureza, Número 3: Muro), por la cual, colocaba sus dos puños juntos para protegerse de un golpe. Debido a que el asaltante no conocía el poder de Taiki, siguió avanzando convencido de su fuerza, y tras alcanzar los puños de Taiki, su mano quedó destrozada por la dureza de estos y salió disparado hacia atrás debido a su propia velocidad.

—¡¿Qué diablos!? —exclamó asombrado por la dureza de sus puños.

—Al igual que tú, yo también consumí una fruta del diablo, en mi caso, la Kōdo Kōdo no Mi, lo que me convierte en un hombre-dureza —confirmó Taiki.

—Sorprendente —dijo Hanbai, que había estado observando todo desde la cubierta del barco—. Taiki no se alejó porque quisiese huir de su adversario. Al aumentar la distancia entre ambos, le resultó más fácil recibir el golpe del hombre veloz, y también se aseguró de que su adversario recibiese más daño, ya que cuanto más territorio recorra, más velocidad de propulsión ganará.. Si chocas tu cabeza contra un muro te harás bastante daño, pero si embistes el muro de carrerilla, te lastimarás mucho más. Resulta increíble como instantes después de recibir un golpe, Taiki es capaz de entender el poder de su adversario y crear esa formidable estrategia...

—Hanbai... —le llamó Taiki.

—¿Qué?

—Estás pensando en voz alta.

Lejos, al este

—Bien... —suspiró Taiki—. ¿Quién eres y qué es lo que quieres?

—Me llamo Mac, Mac Fast, macmacmacmac.

—¿Qué te ha pasado para acabar así? —preguntó Hanbai burlón y con cara triste.

—Vosotros solo sois mis juguetes... —declaró Mac con un tono algo siniestro—. Y este reino es mi campo de juegos.

Inesperadamente, Mac alzó su pierna derecha y salió disparado hacia atrás, desapareciendo de la vista de Hanbai y Taiki.

—Creo que podríamos ser amigos —afirmó Hanbai.

—Oh, cállate... —suspiró Taiki—. Me voy de nuevo a la ciudad.

—¿Me vas a abandonar de nuevo? —preguntó Hanbai desconsolado—. ¡Qué tedioso episodio de mi vida estoy viviendo!

—Lo que tú digas... —respondió Taiki—. Tengo que encontrarme con Ima, Kimiko y el grandullón cuanto antes, seguro que ya han encontrado un médico. Encárgate de colocar las provisiones en el barco.

—... 

De vuelta al reino de Trezna...

—¿Ya hemos llegado? —preguntó Kimiko cansada de caminar.

—Sí, es la consulta de un buen amigo mío —respondió Ray—. Os curará, aunque no penséis que os va a salir gratis.

—Qué remedio... —suspiró Ima.

—Por cierto —advirtió Ray—. Debo avisaros de que es una persona un poco extravagante y...

De repente la puerta se abrió violentamente para revelar a un hombre con una cabeza de búho y vestido con la bata blanca típica de un médico. El extraño hombre se acercó rápida y agresivamente a Ima y a Kimiko hasta colocar su rostro a escasos centímetros de ambos piratas.

—¡HOLA! —exclamó gritando llamando la atención de los habitantes del reino—. Mi nombre es Johan Charles Pedro Agustino Jamachuso House Abraham Pepe Manolo Graham Alexander Griffin Computer Arno Ubisoft Camahuchi Meister, aunque también me podéis llamar DOCTOR MEISTER, MEEEEEISTER.

—Doctor, por favor, deje de gritar, le está escuchando todo el mundo —dijo Ray llevándose la mano derecha a la cabeza.

—¡RAY! —exclamó el Dr. Meister—. ¿Son amigos tuyos?

—Algo así, entremos dentro.

El Dr. Meister y Ray entraron dentro de la casa del doctor, que funcionaba como consulta médica al mismo tiempo. Ima y Kimiko se quedaron petrificados debido al extravagante doctor y Ray tuvo que empujarles para que entrasen en la consulta.

—Decidme jóvenes, ¿qué os ocurre? —preguntó mientras giraba su cabeza de búho.

Ima y Kimiko se quedaron callados, pues aún no habían asimilado que estuviesen frente a un doctor con una cabeza de búho. Repentinamente, Meister se volvió a acercar a ellos y comenzó a realizar una tesis médica.

—Hmmm... —suspiró el doctor—. Claramente padecéis un grave caso de Pampusuca Barabu Necrofoliastica Aguda. Tengo que amputaros la cabeza.

—¡¿QUÉ!? —exclamaron Ima y Kimiko.

—Que tengo que amputaros la cabeza.

—¡¿QUE!? —volvieron a exclamar.

—Doctor... —dijo Ray—. ¿Podría quitarse la cabeza de búho por un momento?

—¡¿QUÉ!? —exclamó el doctor—. ¿Insinúas que miento cuando digo que mi cabeza es la de un búho? 

—Sí.

—¡¿QUÉ!? 

—¡¡¡Un momento!!! —exclamó Ima—. ¡¡Se me ha olvidado hacer algo!!

Horas después, llamaron a la puerta de la consultoría del doctor, Ima abrió la puerta y se encontró a Taiki con una expresión indiferente sosteniendo un cartel que tenía escrito en él "Estamos aquí, Taiki", con mala ortografía y el dibujo de una calabaza.

—¿Era necesaria la calabaza para decirme vuestra ubicación? —preguntó Taiki.

—Las calabazas son graciosas —respondió Ima muy serio.

—¿Por qué te has retrasado tanto, Taiki? —le preguntó Kimiko.

—Cuando fui a llevar las provisiones que compré al barco, Hanbai y yo nos encontramos con un individuo llamado Mac Fat —aclaró Taiki—. Tuve una pequeña batalla contra él, pero se fue al poco tiempo diciendo que este reino era su campo de juegos. 

—Querrás decir, Mac Fast —corrigió Ray.

—¿Lo conoces? —preguntó curioso Taiki.

—Sí... —suspiró—. Es un criminal que lleva asediando este reino desde hace mucho tiempo... Ha provocado incontables accidentes, pero las autoridades de aquí nunca le han atrapado; una prueba más de la incompetencia de este lugar...

—A mí me parecía más un loco sin más relevancia.

—Lo es, de hecho —confirmó Ray—. Pero nunca sabemos cuando podrá provocar otro atentado en el reino, es un tipo peligroso y bastante impredecible.

—También es bastante fuerte —apuntó Taiki—. Posee las habilidades de una fruta del diablo que

—Lo convierten en un hombre-velocidad —confirmó Ray de nuevo—. Yo mismo me he enfrentado a él en incontables ocasiones y nunca he conseguido derrotarlo.

—¿Comenzamos el tratamiento? —interrumpió el doctor Meister.

—¿Qué narices tiene en la cabeza ese...? —preguntó desconcertado Taiki.

Ima, Kimiko, Taiki y Ray pasaron tres pacíficos días en el reino mientras el doctor Meister curaba a los tres piratas, que se encontraban heridos desde su batalla contra los Piratas Meat. Mientras tanto, Hanbai esperaba pacientemente a que regresaran al barco y poder marcharse del reino, pero desafortunadamente, eso no ocurriría tan rápido. Lejos, al este, una oscura nube envolvía una pequeña isla de la que emanaban gritos de guerra, en una de las costas de esa pequeña isla se podía visualizar un cartel en el que se encontraba tachado: "Isla de Gaabets" y escrito: "Reino de Throg, propiedad de la CDC". En lo alto de una montaña de la isla, cuatro personas misteriosas se preparaban para guerra...

  • De nuevo, se aproximan vientos de guerra...

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