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Arco de Ciudad Baovín
Ciudad Baovín
Información
Número de capítulos 11
Fecha de creación 31 de enero de 2015
Fecha de finalización 07 de febrero de 2015
Anterior Fundación
Posterior Arco del Reino de Trezna
Creador [[Usuario:Deidara1197|Deidara1197]]
El Arco de Ciudad Baovín es el primer arco oficial de la Saga del West Blue de los Piratas Free Soul. Antecede al Arco del Reino de Trezna.

Personajes

Principales

Secundarios

Antagonistas

Historia

Divisando tierra

El sol de estaba poniendo tras las nubladas montañas del West Blue, y los Piratas Free Soul navegaban con viento favorable buscando un lugar donde alojarse y poder comer algo. En la cubierta del Winter Soul se encontraban charlando Kimiko y Taiki.

—¿Hace cuánto que secuestraron a tu hermana? —preguntó Kimiko—. ¿Seis meses?

—Cinco... —respondió Taiki.

—Casi. ¿Quién fue?

—No confío en vosotros lo suficiente como para revelar la identidad de aquellos piratas —contestó Taiki con desconfianza.

—¿No confías en nosotros o temes que te rechacemos al ver que tu objetivo es demasiado peligroso? —preguntó Kimiko.

—Eres demasiado perspicaz para ser tan pequeña —respondió asombrado Taiki.

—Oh vamos, la edad no tiene nada que ver.

—Aún no me habéis dicho cuáles son vuestros objetivos para salir a recorrer mundo —sostuvo Taiki intentando evadir el tema para que Kimiko no se enfadase.

—No hables en plural, los dos tenemos el mismo objetivo —respondió Kimiko.

—Conocer y tomar nota de todos los seres vivos del planeta —contestó Ima.

—¿Y tú de dónde sales? —preguntó Kimiko con desconcierto.

—Un objetivo muy noble —opinó Taiki.

—No tan noble como el tuyo, sin duda —respondió Ima—. En realidad es el mismo sueño que mi abuelo, él se fue hace años a investigar y a recorrer mundo, así que me lleva algo de ventaja.

—¡¡EH!! Visualizo una isla algo más al norte —advirtió Kimiko.

—¿Crees saber dónde se encuentra él? —preguntó Taiki.

—No, siempre ha sido un hombre algo distante y misterioso, pero espero encontrarme con él algún día y contarle mis progresos.

—¿Por qué me ignoráis? 

—¿Qué decías Kimiko? —preguntó Ima relajado.

—Que tienes algo blanco en el pelo.

—¿Qué?

—¡¡Una isla!! —exclamó emocionado Taiki—. Podremos descansar y comer algo allí.

—Venga ya —se quejó Kimiko.

—Rumbo al norte —respondió Ima.

Adentrándose en Ciudad Baovín

El Winter Soul cada vez se acercaba más y más a la desconocida isla, y los Piratas Free Soul la visualizaron con más detalle. Se trataba de una gran ciudad con una gran número de casas bajas de color marrón, pardo y ámbar, las casas, por regla general poseían muchas ventanas, y con el sol poniéndose, la ciudad se tornaba realmente hermosa.

Por fin llegaron al puerto, donde echaron el ancla y se dispusieron a adentrarse en la ciudad en busca de alimento y algún sitio no muy caro donde poder dormir.

— ¡¡Vamos a la aventura!! —exclamó Ima.

— ¿Qué aventura? —preguntó desconcertada Kimiko—. ¿Y a dónde se supone que vas con esa gran mochila?

—Kimiko, no podemos dejar nada en el barco, nunca se sabe cuando alguien va a intentar robarlo —respondió Ima con una gran sonrisa y mirando de reojo a Taiki.

—¿Por qué me miras así? —preguntó enfadado Taiki.

—Solo era una broma —respondió sin quitar la sonrisa de su cara.

—¿Una broma? —preguntó Kimiko—. ¿Entonces por qué sigues llevando esa gran mochila a tu espalda?

—Oh, cállate 

—¿Pero de verdad que vas a ir así? —volvió a preguntar Kimiko—. Estás patético.

Mientras discutían, iban avanzando por las calles de la ciudad mientras la gente les miraba extrañados.

—Nos miran así porque estás patético, ¿lo sabes verdad? —preguntó Kimiko a Ima.

—Mira, un cartel —respondió Ima ignorándola—. Dice, "Ciudad Baovín, la ciudad de los cuatro vientos".

—¿La ciudad de los cuatro vientos? —preguntó Taiki.

—Ni idea de qué significa —añadió Ima sin mostrar la más mínima preocupación.

De repente, Ima notó una presencia extraña acercándose a ellos, así que alzó su cabeza y pudo ver a un hombre pelirrojo con una misteriosa sonrisa, vestido con una gran túnica morada y portando una gran mochila llena de máscaras.

—Mira Kimiko, no soy el único que va ridículo —le dijo Ima a Kimiko mientras señalaba al misterioso personaje—. Parece ser que aquí es la moda llevar grandes mochilas.

Aquel siniestro personaje se iba acercando con paso ligero al grupo de piratas, y a pesar de las bromas de Ima, no podía ocultar su preocupación y su desconcierto por la presencia de aquel hombre, que estaba a punto de cruzarse con ellos.

—Os habéis encontrado con un terrible destino, ¿no? —añadió aquel hombre mientras pasaba de largo.

Ima se quedó petrificado, como si las palabras de aquel sonriente hombre guardaran un significado peligroso.

—¿Qué ha sido eso? —preguntó Kimiko mientras miraba hacia atrás para observar como aquel hombre se alejaba de ellos.

—¿Qué demonios? —añadió Taiki.

Acto seguido, un fuerte viento proveniente del sur comenzó a sacudir la ciudad, los árboles rechinaban y la ropa tendida se esparcía por el cielo para desgracia de los habitantes de Baovín.

—Ima —añadió Kimiko—. Tenemos que encontrar una posada rápido, ya sabes lo que dicen en Risco Coral, donde se desencadena el viento, se originan los infortunios.

—Será lo mejor —respondió él.

Posada Estanque

Los Piratas Free Soul caminaban contra el viento por las turbulentas calles de Baovín buscando un refugio donde esconderse.

—Al final del camino parece haber una posada —advirtió Taiki.

—No veo nada con este temporal —dijo Kimiko—. ¿Cómo sabes que es una posada?

—Veo entrar a mucha gente —respondió Taiki—. Parece un lugar seguro, o al menos lo suficientemente seguro para refugiarse del viento.

Al entrar en la posada, Ima, Kimiko y Taiki observaron que era increíblemente grande; después de traspasar la puerta principal había una pequeña recepción y más adelante, cuatro pasillos que conducían a cuatro enormes salones, cada uno con varias escaleras que llevaban a los dormitorios, que estaban situados en el piso se arriba. En la recepción se encontraba una anciana de pelo verdoso que estaba atendiendo a unos clientes.

—¿Cuánto tiempo tendremos que esperar? —preguntó Kimiko—. Estoy hambrienta.

—No seas impaciente —respondió Taiki—. Mira, es nuestro turno.

—Bienvenidos a la Posada Estanque, servimos a viajeros cansados y hambrientos de tierras lejanas desde tiempos inmemoriales. ¿Cuántos sois?

—Tres.

—Lo siento, no nos quedan habitaciones para tres personas más, y los salones están completamente abarrotados de gente, ahora que me fijo, no nos queda ninguna habitación disponible en realidad —respondió la anciana riéndose.

—¿Tantas personas vienen aquí? —preguntó Ima.

—Aunque no lo parezca, joven viajero, la ciudad Baovín es famosa por su turismo, aquí podéis encontrar grandes monumentos históricos como la Fragata del Capitán Corcel o los cuadros del Comodoro Benjiament, conocido en todos los mares por su magnífi...

—Anciana, ¿quieres decir que no podemos quedarnos? —preguntó interrumpiendo Kimiko—. Fuera hace demasiado viento, y nuestro barco pirata nos pilla demasiado lejos para llegar hasta él antes de...

—Sssshhh, ¿sois piratas?

—Sí —respondió Ima—. Y necesitamos un refugio para esta noche, le pagaremos lo que sea y prometo que no molestaremos más.

—Está bien, está bien —suspiró la anciana—. Seguidme, os podréis acoplar en uno de los salones.

—¿No decía que todos los salones estaban abarrotados de gente? —objetó Taiki.

—No todos —contestó ella entre risas—. Venid.

La anciana les condució por uno de los largos pasillos hasta llegar a uno de los cuatro salones.

—¡¡Pero si está completamente vació!! —exclamó Kimiko—. ¿¿Nos estás vacilando??

—Tranquila, joven pirata, este es mi salón personal, es donde vivo, he decido acogeros aquí, la verdad, nunca habíamos estado tan llenos, y que tres piratas tan habladores como vosotros estén mezclados con los demás podría causar algún alboroto.

—¿Todo este gran salón es privado para usted? —preguntó asombrado Ima—. Como vive la vieja...

—No es del todo privado.

—¡¡¡Abuela Tretaaa!!! —exclamó una voz desconocida que se acercaba corriendo— ¿Ya has terminado el trabajo de hoy?

—Sí, Kyou —respondió la anciana mientras abrazaba a su nieto— ¿Cómo es que aún no estás en la cama?

—¿Se llama Treta? —dijo Kimiko—. ¿Truco o Treta?

—Te estaba esperando abuela, siempre lo hago —añadió Kyou mientras miraba a los visitantes—. ¿Quién son ellos? 

—Nadie, no te preocupes, solo vete a dormir.

—Somos piratas, los Piratas Free Soul —contestó Taiki.

—No tenéis pinta de piratas —respondió Kyou—. Más bien parecéis mendigos.

—Vete ya —respondió Treta con tono de enfado mientras observaba como Kyou subía las escaleras hasta llegar a su cuarto.

—Bueno, ¿dónde dormiremos nosotros? —preguntó Taiki.

—Arriba hay una habitación con dos camas pequeñas —respondió Treta.

—¡¿Qué!? —exclamó Kimiko—. Tenemos en frente nuestra un enorme salón con infinidad de sofás, ¿y nos vas a hacer dormir en un cuchitril?

—Jovencia, aquí es donde duermo yo —respondió Treta—. Y no te pongas altiva, recuerda que no tengo por qué acoger a piratas en mi recinto, solo lo he hecho porque vosotros en particular me simpatizáis, pero podría chivarme a la Marine ahora mismo.

—¿La Marine? —preguntó Ima—. ¿Esta isla está controlada por la Marine?

—Siempre hemos estado cuidadosamente vigilados por ellos desde que se descubrió que Baovín se trataba de una base revolucionaria encubierta —informó Treta—. Mi hija y su esposo, los padres de Kyou fueron condenados a muerte por colaborar activamente con los revolucionarios, Kyou era demasiado pequeño para acordarse, pero yo lo mantengo bien fresco aún en mi anciana mente, el día que destruyeron esta posada...

—Sería peligroso quedarnos más de la cuenta aquí —advirtió Taiki—. Mañana deberíamos irnos después de comprar lo que necesitemos para el viaje.

—Podéis ir a dormir ya, os he dejado comida en la habitación, estos viejos huesos tienen que descansar. Buenas noches a los tres.

—Bueno... ¿Y quién dormirá con quién? —preguntó Taiki.

Oscuras intenciones

A la mañana siguiente el cielo estaba completamente despejado, aún hacia algo de viento, pero nada que impidiera a Ima y Taiki salir de su habitación para dirigirse a los mercados de ciudad Baovín y comprar las necesidades para el viaje.

—¿Seguro que ha sido buena idea dejar a Kimiko durmiendo? —preguntó Taiki a Ima.

—No te imaginas lo difícil que es despertarla —respondió Ima.

—Y tú no te imaginas lo difícil que es dormir con ella en una cama tan pequeña —objetó Taiki mientras se rascaba la cabeza—. Tú con eso no tienes problema, fueron pocos los minutos que tardaste en acoplarte en una cama y soltar esa estúpida excusa de que te mueves mucho durmiendo.

—¿Qué hay que comprar primero? —preguntó Ima evadiendo el tema.

—Supongo que lo más importante es comprar agua y provisiones, aunque también necesitaremos madera y algunos instrumentos para reparar el barco si nos ocurre algún incidente, oh, y la leche también me parece importante —añadió Taiki.

—¿No bebes sake?

—Claro que lo hago, pero el agua es más primordial.

—Me temo que necesitamos un cocinero urgentemente —suspiró Ima.

—¿Cuánto dinero tenemos? —preguntó Taiki.

—¡Muchísimo! —gritó Ima mientras se tropezaba con una piedrecita.

—¿Eso es que no verdad? —suspiró Taiki.

—Risco Coral no es una isla demasiado rica —suspiró también Ima—. He ahorrado todo lo que pude durante varios años, pero aún así solo tengo para cubrir nuestras necesidades básicas.

—Yo te podría ayudar con eso —contestó Taiki—. He ahorrado algo de dinero en mis viajes.

—¿Y cuánto tienes?

—Nada —suspiró de nuevo Taiki—. Me lo gasté todo en viejos libros sobre islas del Grand Line.

—Eres un desastre —objetó Ima.

Mientras caminaban por las calles de Baovín, se encontraron con un antro que les llamó la atención.

—¿Casa de juegos Baovín? —preguntó extrañado Taiki.

—Puede ser una manera de conseguir dinero rápida y fácilmente—respondió Ima.

—O de perderlo todo. Nadie con algo de cabeza se metería en ese sitio —objetó Taiki mientras miraba a su alrededor buscando a Ima—. ¿Es una broma?

Ignorando las advertencias de su compañero, Ima se introdujo en el pintoresco local lleno de humo, mujeres de moral dudosa y grandes y sospechosos hombres de negocios. En la entrada, un hombre de buen vestir le invitó a entrar y divertirse allí.

—El precio de la entrada son Berrysymbol500, ilustre caballero —informó aquel hombre

—¿¡Berrysymbol500!? —preguntó exaltado Taiki, a quien no le quedó más remedio que entrar en busca de Ima—. Ima, no podemos pagar esa cantidad únicamente por la entrada.

—Puede ser una manera de conseguir dinero rápida y fácilmente —volvió a repetir Ima mientras le entregaba el dinero a aquel hombre.

—¡Sed bienvenidos! —exclamó—. Que los dioses os brinden fortuna.

—Oh sí, los dioses, claro, ellos nos ayudarán —contestó Ima mientras hacía gestos grandilocuentes.

—Es lo que se suele decir, caballero —respondió el hombre riéndose—.

—Si no nos queda más remedio... —suspiró Taiki—. ¿Cómo funciona esto?

—Veréis —dijo aquel hombre—. El mecanismo es muy sencillo, como podéis ver vosotros mismos, disponemos de grandes juegos donde probar fortuna, aunque el que yo recomiendo siempre es la ruleta, pues es en el que más probabilidades tenéis de...

—Se me ocurre una idea mejor—interrumpió una desagradable voz.

Ima y Taiki dirigieron su mirada hacia la persona que tenían detrás suya.

—¡Tú! —exclamó Taiki asombrado mientras alertaba a Ima.

—¿Yo? —respondió el siniestro hombre mientras se señalaba a sí mismo.

—Tú eres el que nos encontramos tras entrar en la ciudad —dijo Taiki—. Nos dijiste algo extraño sobre nuestro destino

—¿Lo hice? —volvió a responder irónicamente mientras ojeaba lo que había a su alrededor distraídamente.

—¿Qué es lo que quieres? —preguntó Ima sin rodeos.

—¿Yo? —volvió a preguntar haciéndose el tonto—. Lo quiero todo joven pirata, pero por ahora me conformaré con que aceptéis mi propuesta.

—¿Qué propuesta? —preguntó Taiki—. Se me está agotando la paciencia.

—¿Estamos en una casa de juegos cierto? —preguntó sonriente—. Solo quiero jugar a un juego.

—Acepto —respondió Ima devolviéndole la sonrisa—. ¿Cuál es tu nombre?

—Me llamo Hanbai, y soy un comerciante. Voy de aquí para allá y de allá a todos lados vendiendo objetos de alta calidad —respondió él—. ¿Necesitáis perchas? Las tengo de todos los colores.

—Nos interceptaste ayer y de nuevo lo haces hoy, ¿qué quieres de nosotros? —preguntó Taiki.

—Ya te lo he dicho antes —suspiró Hanbai—. Solo quiero jugar a un juego. Acerquémonos a esa mesa libre que hay enfrente, allí os lo explicaré.

Ima y Taiki siguieron al lúgubre hombre hasta llegar a una mesa cuadrada con cuatro sillas.

—Si estáis en este local debe de ser porque necesitáis dinero —añadió Hanbai una vez que se sentaron todos—. Vaya, me temo que otra vez estoy diciendo cosas evidentes. ¿Queréis un trago de sake?

—No —respondió Taiki.

—No hay necesidad de estar tan antipático, pirata canoso —suspiró de nuevo Hanbai.

—Explícanos el juego —dijo Ima presionando a Hanbai con la mirada.

—Es un juego muy divertido, lo prometo —informó Hanbai abriendo los ojos al completo—. Consiste en adivinar cosas sobre nuestro pasado. Vosotros enunciáis algo que penséis que me ha pasado y si acertáis, yo os daré Berrysymbol500, pero si falláis y eso que pensáis que me ha ocurrido en verdad nunca me sucedió tendréis que darme vosotros Berrysymbol500. Funciona igual cuando me toca a mí preguntar.

—¡¡¡Eso es absurdo!!! —exclamó Taiki—. ¿Cómo podremos adivinar eso? ¿Y cómo nos puedes garantizar que en el caso de que acertemos dirás la verdad?

—¿Confiáis en vuestro instinto? —preguntó Hanbai riéndose.

—Por supuesto —respondió Ima mientras afinaba sus ojos hasta asemejarse a los de un felino.

De repente la puerta del local fue derribada brutalmente y el ruido provocó que la tensión de la conversación se esfumase. Acto seguido, tres soldados de la Marine entraron armados y todo el mundo se quedó pasmado ante la situación.

—BUSCAMOS A UN COLECCIONISTA DE MÁSCARAS QUE SE HACE LLAMAR HANBAI.

Ima y Taiki se levantaron rápidamente de la mesa para evitar que los marines los relacionasen con Hanbai o se diesen cuenta que eran piratas. Todo el local se quedó en silencio, hasta que.

—¡Yo! ¡Yo soy aquel que buscáis! —exclamó Hanbai ante el desconcierto de todos—. Que tres apuestos marines te visiten no es algo que ocurra todos los días. ¿Qué queréis de mí?

—Tenemos órdenes de llevarte al cuartel de la ciudad.

—Será un placer acompañaros, pero antes decidme, ¿de qué se me acusa?

—Diez personas vinieron esta mañana disgustadas al cuartel diciendo que un mercader porta máscaras les había timado vendiéndoles frutas del diablo falsas

—Oh, ¿lo hice? —se preguntó a sí mismo Hanbai mientras se balanceaba en la silla.

—Y también dicen que se las vendiste por Berrysymbol200.000.000

—Vaya, que cosas más horribles dicen las malas lenguas sobre mí... —se lamentó Hanbai mientras miraba al techo del local—. ¡Cuidado con la cabeza!

Acto seguido, Hanbai tiró de un hilo que tenía guardado en la manga y una lluvia de pequeñas y afiladas cuchillas calló desde el techo de la casa acribillando a los marines y provocando un charco de sangre en la entrada del lugar. Todas las personas huyeron del local entre gritos mientras advertían a la gente de los alrededores que era peligroso quedarse cerca, pues una tropa de marines vendría muy pronto. 

Entre el barullo formado, un grupo de personas se acercaron precipitadamente a las cercanías del local.

—¡¡¡PIRATAS!!! —exclamó uno—. ¡¡¡PIRATAS EN LA COSTA DE BAOVÍN!!!

Vientos de guerra

Los gritos ahogados de los ciudadanos de Baovín contaminaron la ciudad de miedo y desesperación. La noticia del asalto a la ciudad por parte de unos bucaneros no tardó en extenderse a todos los rincones de la ciudad, provocando que aluviones de personas huyeran precipitadamente. Solo unos pocos se quedaron impasibles ante la amenaza pirata.

La casa de juegos quedó completamente vacía, y solo quedaban tres hombres en ella. Dos piratas y un mercader.

—¿Los Piratas Meat, verdad? —se preguntó a sí mismo Hanbai.

—¿Piratas Meat? —preguntó Taiki al mercader.

—Su sombra por fin alcanza esta ciudad... —añadió mientras sonreía interesado—. Llevan asediando islas durante varios años en el West Blue, y es aquí donde ahora posan su mirada.

—Ima —dijo Taiki—. Kimiko aún se encuentra en la Posada Estanque, tenemos que ir con ella y regresar al barco cuanto antes.

—Ya es demasiado tarde —contestó Hanbai—. Los piratas ya habrán saqueado todos los barcos del puerto.

—Iremos a comprobarlo nosotros mismos después de avisar a Kimiko —respondió Ima mientras observaba como Hanbai caminaba hacia la salida—. ¿Qué harás tú?

—Hmmm... Las defensas de esta ciudad no tardarán en caer, joven pirata —respondió mientras abría ligeramente sus ojos—. No me arriesgaré a una lucha abierta.

—¿Piensas huir? —preguntó Taiki— ¿Tienes miedo?

—No voy a caer en tus provocaciones, chico —respondió el mercader mientras se acercaba cada vez más a la puerta.

Inesperadamente, Ima comenzó a respirar cada vez más deprisa mientras Taiki le observaba expectante; acto seguido se dispuso a caminar precipitadamente hacia Hanbai mientras pronunciaba: "Speed no Hyō" (Velocidad de leopardo). Hanbai se paró en seco y únicamente pudo girar ligeramente su cara mientras observaba a Ima decir "Kōto Neko" (Corte felino), alcanzando el rostro de Hanbai y rasgándolo ligeramente. Mientras Hanbai sangraba, Ima le colocó sus garras en la cara, ahora con las uñas un poco más largas y afiladas.

—Creo que no vas a ningún lado —amenazó Ima sonriente.

—No tienes remedio, chico —respondió Hanbai mientras se lamía la sangre de la cara con una sonrisa.

—¡¡¡Mirad!!! —exclamó Taiki mientras se asomaba por la ventana—. ¡¡¡Estamos rodeados por un escuadrón marine!!!

Las miradas frías de Ima y Hanbai se cruzaron por unos segundos mientras el silencio imperturbable fue demolido por los gritos de la tropa marine.

Mientras tanto, en el puerto de ciudad Baovín...

—¡DESEMBARCAD, INÚTILES, DESEMBARCAD! —gritó con una tajante voz el capitán del navío apostado en el puerto de Baovín.

—¡Capitán Genzak! —exclamó una voz desde lejos.

—Habla —contestó él mientras su subordinado se acercaba.

—¡Hemos encontrado un barco pirata en el puerto! —dijo el pirata con voz asustadiza.

—¿Piratas aquí? —preguntó él mientras se reía a carcajadas— Veo que alguien se nos ha adelantado. ¿El barco está vacío?

—¡Sí, capitán! —exclamó.

—¿Dónde está Mupper? —preguntó Genzak.

—¡Me dijo que iba a buscar a los piratas del barco, capitán!

—¡Bien! —exclamó Genzak—. Con su habilidad no le será difícil encontrarlos. Adentrémonos ya en la ciudad, y quemad ese maldito barco.

Batalla en la Casa de Juegos

La casa de juegos estaba completamente rodeada por medio centenar de marines armados. Dentro de esta, Ima y Taiki discutían sobre su situación.

—¡¡No podemos simplemente salir a derribarlos!! —exclamó Taiki—. ¡¡Son demasiados!!

—¿Qué hacemos sino? —preguntó Ima mientras se rascaba el pelo con la mano izquierda—. Somos tres, al menos podemos tener alguna oportunidad contra ellos.

—¿Alguna oportunidad? —respondió enfadado Taiki—. ¿Tienes algún plan?

—Lo primero que deberíais hacer es contestarles —interrumpió Hanbai—. Creo que están advirtiéndonos que dispararán a la casa si no lo hacéis.

—Piensan dispararnos de todos modos —corrigió Taiki—. Hanbai, sal tú a hablar con ellos, tú asesinaste a esos tres soldados marines, por eso ellos están aquí.

—¿Yo? No me acuerdo. De lo único que me acuerdo es de este corte que me has hecho en la cara, joven pirata —añadió dirigiendo su mirada a Ima—. ¿Comiste una zoan de un gatito?

—Basta de discutir —dijo Ima—. Yo saldré.

—Saldremos los tres, Ima —objetó Taiki.

—¿Por qué jugáis a adivinar lo que voy a hacer? —preguntó desconcertado Hanbai—. Si salgo ahí, me asesinarán a tiros.

De repente, los marines comenzaron a acribillar el local con disparos de sus escopetas.

—¡Cuidado! —exclamó Taiki agachándose.

—¡¡¡Se nos está agotando la paciencia!!! —anunció uno de los marines—. ¡¡¡Salid fuera y decidnos quién de los tres asesino a nuestros compañeros!!! No todos tenéis que morir.

Ima y Taiki miraron sospechosamente a Hanbai, mientras éste les saludaba amablemente con la mano.

—Chicos, ¿sabéis que estáis casi al lado de la puerta, verdad? —preguntó Hanbai—. Creía que solo debía advertirlo una vez... Cuidado con la cabeza...

De nuevo, Hanbai tiró de un hilo y una lluvia de cuchillas cayó sobre Taiki e Ima. Rápidamente, los dos piratas lo esquivaron y se colocaron al borde de la puerta; mientras recuperaban el aliento, Hanbai se colocó detrás de ellos y con una sonrisa los empujó hasta echarles por la puerta del local. Ima y Taiki se quedaron frente a cincuenta marines apuntándolos con armas de fuego.

Antes de que pudieran siquiera reaccionar, un numeroso grupo de piratas que habían estado escondidos todo este tiempo se acercó a la escena, provocando que los marines, desconcertados, cambiaran su objetivo al ver a tal número de bucaneros acercándose a ellos. Los piratas recibieron una lluvia de balas provenientes de las escopetas de los marines, pero las balas no los detuvieron del todo. Los marines desenfundaron sus espadas y se inició una enorme batalla en la plaza de Baovín.

Mientras tanto, Taiki e Ima trataron de huir de la escena, pero fueron interceptados por un pequeño grupo de marines que dispararon a ambos. Acto seguido, Ima activó su velocidad de leopardo y se colocó delante de Taiki y de espaldas a los marines mientras pronunciaba, "Sheru no Kame" (Caparazón de tortuga). Todos los disparos de bala fueron detenidos por la dura espalda de Ima, y estos se quedaron extrañados mientras comprendían que las balas no servirían contra él.

Aprovechando el desconcierto, Ima y Taiki se acercaron al pequeño grupo de marines. Ima fue el primero en llegar, topándose con dos marines; Ima se apoyó en sus hombros y dio un pequeño salto; acto seguido, y en el aire, les asestó a ambos una patada en la barbilla, dejándolos inconscientes. Taiki, por su parte, se colocó unos guantes en las manos, y mientras pronunciaba "Kōdo, Number 2: Gloves" (Dureza Número Dos: Guantes), le asestó un brutal puñetazo a un marine. Su compañero de al lado, que estaba a escasos metros de Taiki, se quedó paralizado por la fuerza física de este.

—No es solo fuerza física —dijo Taiki adivinando los pensamientos de aquel marine—. Soy usuario de la Kōdo Kōdo no Mi, la fruta endurecedora, soy capaz de modificar la dureza de los materiales que toco con las manos, como estos guantes.

Aquel marine le apuntó asustado con su escopeta, pero Taiki logró asestarle un puñetazo en la tripa antes de que disparase. Acto seguido, cogió su escopeta, y mientras la endurecía, golpeó al marine en la cabeza con ella.

—Increíble, ¿probaste una fruta del diablo? —preguntó curioso Ima mientras golpeaba a otro marine.

—Sí —afirmó Taiki riéndose—. Y te puedo asegurar que estaba asquerosa.

De repente, un marine rezagado detrás de ambos piratas disparó a Ima en la pierna izquierda. Taiki reaccionó rápidamente, y mientras Ima perdía el equilibrio, fue corriendo hacia el marine, que se disponía a volver a cargar su arma. Antes de que Taiki atacase al marine, Hanbai apareció detrás del este y le cortó el cuello con una de sus cuchillas. Taiki e Ima se quedaron sorprendidos ante su llegada. 

Precipitadamente, Hanbai se puso a caminar hacia los dos piratas y Taiki se preparó para atacarle.

—Tranquilo, pirata canoso —comentó mientras se acercaba a Ima—. No pretendo luchar contra vosotros.

Taiki se quedó desconcertado viendo como Hanbai empezó a huir de la escena tras colocar a Ima en su espalda.

—Sígueme, rápido —advirtió Hanbai a Taiki mientras le hacía señas.

Taiki confió en Hanbai por unos instantes y al cabo de unos treinta segundos huyendo del lugar, una violenta explosión a gran escala proveniente de la casa de juegos resonó por todos los alrededores. La mayoría de los piratas y marines de la escena quedaron masacrados y ardiendo por el gran desprendimiento de energía, y Taiki solo podía observar atónito la gran masa de calor y gases formada, que se expandía como una oscura nube contaminante por todo el cielo de Baovín.

—¡¿QUÉ DIABLOS HA SIDO ESO!? —exclamó absolutamente desconcertado.

—¿Pensabas que había huido de la batalla? —preguntó Hanbai mientras sacaba la lengua con una expresión burlona.

—¡¿Pusiste explosivos en la casa de juegos!? 

—¿Alguna otra idea para librarte de un ejército de marines y piratas? —preguntó mirando al cielo—. Al fin y al cabo, todo se reduce siempre a cenizas...

Ojos en la oscuridad

El sonido producido por la explosión en la casa de juegos se expandió rápidamente por toda la ciudad. Todos en Baovín se quedaron mirando sorprendidos al este, donde una gran masa de humo negro teñía el radiante cielo de aquella mañana.

—¿Qué haces? ¡Tenemos que alejarnos de aquí rápido! —advirtió Taiki a Hanbai, que se había quedado inmóvil—. Esta gran explosión llamará la atención de mucha gente, si nos quedamos aquí parados no sabemos con quién nos podemos encontrar.

—Vaya, vaya —respondió una tosca voz desde detrás de una casa.

—¿Quién se encuentra ahí detrás? —preguntó Taiki frunciendo el ceño.

—Te doy la razón, aprendiz de pirata —respondió riéndose—. Una explosión puede traer compañía no deseada.

—¿Quién eres? —volvió a insistir Taiki.

—Vosotros tres debéis ser miembros de la tripulación pirata del barco que había anclado en el puerto antes de mi llegada —respondió él mientras se iba acercando poco a poco a la posición de Taiki, Hanbai e Ima.

—Tú debes de ser Genzak —dijo Hanbai mientras le observaba.

—Me conmueve que me conozcas, extraño arlequín —respondió Genzak—. Me temo que no recuerdo haber visto ese característico rostro tuyo en mi vida.

—No, este es nuestro primer encuentro —contestó Hanbai mientras dejaba a Ima en el suelo—. Te he reconocido por esa enigmática máscara que portas, las malas lenguas suelen decir que hace tiempo un pirata te desfiguró la cara, una verdadera lástima en mi opinión, ver tu rostro me habría hecho pasar un buen rato.

El comentario de Hanbai molestó a Genzak, que empezó a apretar sus puños con fuerza.

—No habéis sido muy inteligentes provocando una explosión de ese calibre —dijo Genzak intentando calmar su ira.

—¿Crees que no sabía lo que conllevaría la explosión? —preguntó Hanbai riéndose.

—¿Pretendes luchar contra mí? —dijo Genzak devolviéndole la sonrisa.

—No, la verdad es que no —contestó inesperadamente Hanbai mientras saltaba sobre una casa con la intención de abandonar el lugar.

—¡¿A dónde vas!? —preguntó Ima, que no podía mantenerse de pie debido a su herida en la pierna.

—Ya te lo dije antes, chico, no me arriesgaré a una lucha abierta.

—¡No puedes irte aún! —exclamó Taiki.

—Ha sido un placer conoceros a los dos, pero no nos volveremos a ver —contestó Hanbai con una expresión de seriedad mientras se alejaba cada vez más.

—Parece que vuestro arlequín es solo palabras —dijo Genzak soltando una gran carcajada.

Un viento frío comenzó a levantarse desde el oeste, y mientras Genzak se acercaba cada vez más a Ima y Taiki, empezó a colocarse unos peligrosos guantes con pinchos en los nudillos. Ima intentaba a toda costa levantarse y mantenerse en pie, pero su herida se lo impedía.

—Ima —dijo Taiki observando como Ima intentaba levantarse—. No hace falta que tú te metas en esto. Yo me encargaré de él.

Mientras tanto, en la Posada Estanque...

—¡¿QUÉ ES ESE RUIDO!? —exclamó sobresaltada Kimiko, que se acababa de despertar debido a la explosión de la casa de juegos.

—¡Por fin te despiertas! —le dijo Treta, que había estado intentando despertarla desde que los piratas invadieron la ciudad.

—¡¿DÓNDE ESTÁ IMA!? —le preguntó Kimiko a Treta—. ¡¿Y DÓNDE ESTÁ ESE MALDITO TAIKI!? ¡NO HE PODIDO DORMIR POR SU CULPA!

—¡Cállate chica! —respondió Treta mientras le tapaba la boca a Kimiko.

—mbe mumbu mbieba (¡¿Qué haces vieja!?) —contestó Kimiko mientras apartaba la mano de Treta de su boca—. ¡TE SUDA LA MANO!

—¡QUÉ TE CALLES! —exclamó Treta gritando también.

—¿Qué es ese ruido de ahí fuera? —preguntó Kimiko mientras se asomaba por la ventana—. ¡¿UNA BATALLA!? ¡VEO MARINES, Y PIRATAS! ¡¿QUÉ OCURRE AQUÍ!?

—Los Piratas Meat están intentando invadir la ciudad, Kimiko, tenemos que irnos rápido de aquí, esta posada no tardará en ser alcanzada, todos los clientes ya se han ido.

—¿Dónde están Ima y Taiki? —preguntó asustada Kimiko.

—No lo sé —respondió Treta mientras se llevaba las manos a la cabeza—. Se fueron muy temprano.

—¿Me dejaron aquí sola? Maldita sea... ¿Dónde está tu nieto?

—Un cliente de confianza se lo llevó a un lugar seguro —respondió Treta cabizbaja—. Te daré más datos sobre la situación luego, pero ahora vámonos.

De repente, una gran masa transparente comenzó a aparecer en el suelo de la habitación. Kimiko se dio cuenta rápidamente y una sensación de peligro comenzó a abordarle. La gran masa comenzó a tomar forma humana, y de ella, una larga lengua salió disparada a presión hasta alcanzar y atravesar a Treta por la espalda, mientras un misterioso personaje vestido con una gran túnica morada pronunciaba "Gengo Ken" (Lengua afilada). El rostro de desesperación de la anciana se vio reflejado en Kimiko, quien observaba como Treta se desplomaba en el suelo de la posada.

El siniestro personaje tenía los ojos tapados por la capucha de su túnica y por su largo flequillo negro, y mientras se relamía los labios giró su cabeza para dirigirse a la pequeña marioneta que tenía en su mano derecha.

—¿Tú qué piensas, Knip? —le dijo a su marioneta—. ¿Debería asesinar también a esta chica tan guapa? Seguro que el capitán se enfada si no lo hago.

Silencio de pérdida

En el piso superior de la Posada Estanque reinaba un tétrico y siniestro silencio; no era un silencio total, pues los bélicos gritos de la guerra se escuchaban desde la ventana, y aquel joven y misterioso chico seguía manteniendo una conversación con su marioneta sobre cómo deberían matar a Kimiko; pero eso a ella no le importaba, solo se quedó inmóvil y en silencio, mirando fijamente el cuerpo de aquella amable anciana tirado sobre la habitación, y bañado en una extraña sustancia carmesí. Era un silencio de muerte, un silencio de pérdida, aquel silencio que se forma cuando rompes un objeto valioso y no sabes qué hacer, hasta que el silencio es destruido por una sensación de pánico y angustia que te invade despacio.

—Knip y yo hemos decidido que te arrancaremos los ojos —dijo con una alegre expresión en la cara aquel chico—. Nos encanta coleccionar ojos de chicas guapas como tú.

De repente, una afilada pluma salió disparada desde la posición de Kimiko, resquebrajando ligeramente el brazo izquierdo del invasor. Cuando este quiso mirar de dónde procedía el ataque, una segunda pluma le alcanzó la pierna derecha, y posteriormente la mejilla derecha. Finalmente, el chico se dio cuenta de que aquellas afiladas plumas se trataban de un ataque de Kimiko, pero ya era demasiado tarde para contrarrestarlo, pues ya estaba sumido en su técnica. Acto seguido, Kimiko pronunció furiosa "Storm no Hane" (Tormenta de plumas) mientras una avalancha de pequeñas plumas a bocajarro atravesaban la carne del asesino de Treta.

La tormenta de plumas empujó al chico como si se tratase de una fuerte ráfaga de viento, hasta que lo empotró contra la pared. El chico, cansado de recibir cortes de plumas, gritó desesperado; "Yūgō" (Fusión), mientras se fusionaba con la pared y desaparecía de la vista de Kimiko.

—¿Dónde está? —se preguntó Kimiko mientras miraba nerviosa a su alrededor.

De nuevo, una larga lengua salida de la nada golpeó a Kimiko en la cara tan fuerte que perdió el equilibrio y cayó al suelo. Mientras trataba de recomponerse, observó como una masa transparente que se transportaba por las paredes del habitáculo se acercaba al cuerpo casi inerte de Treta. Kimiko se levantó rápidamente mientras pronunciaba "Alléger" (Aligerar), provocando que el peso de su cuerpo se hiciera tan ligero como el de una pluma. Acto seguido, y aprovechando su poco peso, saltó hasta llegar al techo de la habitación, donde cambió de nuevo la consistencia de su cuerpo hasta llegar a su peso original, cayendo sobre su enemigo y dándole una patada en la espalda mientras decía "Touché".

La técnica de Kimiko no provocó grandes daños a su agresor, que se recompuso fácilmente del ataque mientras se encolerizaba. Este se lanzó precipitadamente hacia Kimiko para asestarle un puñetazo, pero esta última lo esquivó utilizando el mismo truco de antes, saltando por encima del enemigo con su técnica, "Normaux" y colocándose detrás de él; instantes después creó dos afiladas plumas en ambas manos y se las lanzó, pero él utilizó de nuevo su técnica de camuflaje para desaparecer en el suelo.

—Veo que nuestra relación no ha empezado del todo bien —dijo aquel chico desde un lugar desconocido—. Empezaré por presentarme, me llamo Mupper, soy el subcapitán de los Piratas Meat y usuario de la Slurp Slurp no Mi (onomatopeya del Camaleón), que me permite realizar las funciones básicas de un camaleón y transformarme en uno de ellos. ¿Qué clase de fruta consumiste tú?

Kimiko no se detuvo a escucharle y se limitó únicamente a colocar a Treta en su espalda con el objetivo de sacarla de allí y dejarla en un lugar seguro.

—¿Qué pasa, no me quieres contestar? —preguntó Mupper—. No hace falta. En un inicio supuse que tendrías una zoan de algún pajarraco, por tu manera de lanzar plumas, pero cuando empezaste a transformar tu peso me di cuenta de que consumiste una paramecia, quizás la Hane Hane no Mi (Pluma, Pluma).

Kimiko bajó rápidamente las escaleras cargando a Treta y llegó al salón privado de la anciana, donde se puso a buscar el pasillo que la llevaría a la salida de la posada.

—¿A dónde vas? —preguntó disgustado Mupper—. ¿No quieres que sigamos divirtiéndonos?

De nuevo, la afilada y prolongada lengua de Mupper atacó de nuevo a Kimiko desde la distancia, pero consiguió esquivar el ataque y entrar en el pasillo que le dirigiría al exterior. A Mupper pareció molestarle el comportamiento de Kimiko y mientras pronunciaba "Furenjī Gengo Ken" (Frenesí de lenguas afiladas), se dispuso a entrar en el pasillo camuflado en el suelo mientras disparaba velozmente su rígida y cortante lengua en todas las direcciones. Kimiko siguió corriendo intentando esquivar el mayor número posible de ataques, pero una estocada alcanzó de nuevo la espalda de Treta, hiriendo brutalmente a la anciana mientras las lágrimas de Kimiko caían de las cuencas de sus ojos.

Kimiko logró llegar a la recepción de la entrada, pero fue alcanzada finalmente por el ataque de Mupper, atrevesándola el costado y provocando que se precipitase, junto con Treta, contra el suelo de la entrada de la posada. Acto seguido, Mupper utilizó su cola de camaleón para agarrar a Kimiko por la cintura con su técnica "Kamu no Muchi" (Agarre de Látigo).

—Debe de ser un incordio luchar intentando proteger a alguien, ¿verdad?—dijo Mupper mientras alzaba a Kimiko con su cola—. ¿No lo crees, Knip?

Repentinamente, Mupper fue alcanzado por una flecha proveniente de la entrada de la posada. El pirata salió disparado varios metros, soltando a Kimiko, que cayó de nuevo en el suelo mientras observaba sorprendida lo que acababa de pasar delante de sus narices. Un personaje de apariencia excéntrica y armado con una ballesta apareció por la puerta de la Posada Estanque mientras decía.

—He oído de unos jóvenes piratas algo sobre una tal Kimiko, sobre una posada, y sobre... —se quedó callado un momento mientras observaba la situación—. ¿Qué es eso, un camaleón? Nunca me ha gustado matar animalitos.

Expresión victoriosa

Al mismo tiempo que Genzak se acercaba a Ima y Taiki, éste último se colocaba sus guantes negros en ambas manos, cerrando los puños y preparándose para la batalla contra aquel enmascarado pirata. Ima seguía tirado en el suelo observando preocupado el combate que estaba a punto de desencadenarse en los alrededores de la casa de juegos.

—¿Unos simples guantes? —preguntó extrañado Genzak—. ¿Con eso pretendes luchar contra mí? Al menos colócales unos pinchos en los nudillos como hago yo, inútil. Chico, ¿por qué no me dejas matarte rápidamente y terminamos con esto? No durarás ni medio...

Inesperadamente, Genzak recibió un fuerte golpe en el estómago por parte de Taiki mientras usaba su técnica, "Kōdo, Number 2: Gloves" (Dureza Número Dos: Guantes). Genzak se quedó pasmado por la fuerza del puñetazo e intentó golpear a Taiki con sus guantes repletos de pinchos, pero este último se agachó para esquivar su ataque y volvió a golpear a Genzak en el estómago, aunque esta vez con ambos puños mientras pronunciaba "Kōdo, Number 3: Gloves, Double Hit" (Dureza Número Tres: Guantes, Doble Golpe)

Genzak salió disparado varios metros mientras escupía algo de sangre por la boca y se extrañaba por la descomunal fuerza de Taiki. Instantes después, Taiki volvió a acercarse rápidamente y le asestó otro fuerte puñetazo en la cara a Genzak, abollándole parte de la máscara y provocando que Genzak retrocediese varios metros más. Acto seguido, Taiki se acercó de nuevo al pirata y le asestó otro golpe en el estómago, pero esta vez Genzak no retrocedió, y mientras sonreía, le pisó brutalmente el pie a Taiki para asestarle un cabezazo en la cabeza, provocando que Taiki perdiese por unos momentos el equilibrio y permitiendo a Genzak atravesar la tripa de Taiki con sus punzantes guantes.

—¿Eso es todo lo que puedes hacer? —se burló Genzak mientras Taiki se precipitaba contra el suelo.

Antes de derrumbarse y en un último esfuerzo, Taiki endureció su zapato derecho y golpeó el fémur de Genzak con su técnica "Kōdo, Number 2: Shoes" (Dureza Número Dos: Zapatos); mientras Genzak se retorcía del dolor, Taiki aprovechó para retomar el equilibrio y golpeó en la tripa a Genzak mientras pronunciaba "Kōdo, Number 3: Kick" (Dureza Número Tres: Patada). A pesar de los continuados ataques de Taiki, Genzak no perdió el equilibrio, pero se encolerizaba cada vez más. Mientras Taiki volvía a acercarse para embestirle de nuevo, Genzak le señaló con su puño derecho enunciando su nueva técnica, "Rirīsu no Kushi" (Lanzamiento de pinchos), lanzando rápidamente los cinco pinchos instalados en su guante derecho y atravesando los dos brazos de Taiki, quien esquivó los otros tres afilados disparos de Genzak.

Taiki no tuvo más remedio que arrodillarse en el suelo mientras Genzak se aproximaba a su posición con una siniestra sonrisa. Repentinamente, atravesó la pierna derecha de Taiki con el guante que aún poseía pinchos y acto seguido, golpeó en la cara a Taiki con un violento puñetazo. Mientras Taiki gritaba de dolor, Genzak se dispuso a atravesarle el rostro con los pinchos de su guante izquierdo, pero de repente, Ima se levantó a pesar del dolor en su pierna izquierda, y mientras pronunciaba furioso "Niburu no Same" (Mordisco de tiburón), alcanzó el costado derecho del enmascarado pirata mientras imitaba con ambas manos la boca de un tiburón. 

Ima cayó de nuevo al suelo debido al esfuerzo que hizo para salvar a Taiki, y mientras se desplomaba, le guiñó un ojo a este, quien, aprovechando el ataque de Ima, se levantó ignorando sus heridas y golpeó frenéticamente a Genzak mientras gritaba, "Kōdo, Number 3: Gloves, Frenzied Dance" (Dureza Número Tres: Guantes, Danza Frenética), asestando incontables golpes en todas las partes del cuerpo de Genzak a una velocidad vertiginosa. Finalmente, Genzak se desplomó inconsciente y ensangrentado en el suelo de Baovín, junto con Taiki, aunque este último lo hizo devolviéndole el guiño a Ima y con una expresión victoriosa.

  • [Batalla en los alrededores de la casa de juegos. Ima y Taiki contra Genzak. Victoria: Ima y Taiki].

Niebla

Tras la incursión del misterioso personaje en la Posada Estanque, Kimiko, desde el suelo, se quedó atónita por el hecho de que un desconocido la hubiese salvado.

—¿Quién eres tú? —le preguntó Kimiko—. ¿Y de qué conoces a Ima y a Taiki?

—Me llamo Hanbai, y soy un comerciante —contestó con una expresión alegre—. Voy de aquí para allá y de allá a todos lados vendiendo objetos de...

—No me interesa ni tu nombre ni tu profesión —respondió ella cortándole—. ¿Por qué me has salvado y de qué conoces a Ima y Taiki?

—En mis ratos libres me gusta explotar cosas, caminar bajo la lluvia, cargarme gente...

—¡¡RESPONDE!! 

—Hmmm... —bufó Hanbai mientras se colocaba su mano derecha en la barbilla con expresión reflexiva—. Digamos que nos conocimos hace unas horas.

—Espera... —respondió Kimiko—. Tú eres aquel que nos encontramos nada más entrar en esta ciudad, nos...

—Dijiste algo de un terrible destino; lo sé, lo sé —interrumpió Hanbai—. ¿Pretendes hacer algo con ese camaleón de ahí?

Desde la oscuridad que proporcionaba el pasillo de la Posada Estanque, unos extraños y peligrosos sonidos comenzaron a abordar el local. Mupper salió poco a poco de la seguridad que le proporcionaban las sombras, aunque salió algo cambiado. Ahora era mucho más grande, su piel era verde y sus ojos saltones. Se había convertido totalmente en un camaleón. Mientras se acercaba a Hanbai, se quitó la flecha que le había disparado este último y repentinamente atacó a Hanbai con su técnica "Furenjī Gengo Ken" (Frenesí de lenguas afiladas), disparando su afilada lengua en múltiples ocasiones y en todas las direcciones.

Hanbai se limitó a esquivar el ataque de Mupper mientras pronunciaba con los ojos totalmente abiertos, "Kaze no Ugoki" (Movimiento del viento), ganando unos increíbles reflejos y una gran flexibilidad para evadir ataques directos. Mupper cada vez se desesperaba más al ver que no lograba alcanzar a su objetivo y se preguntaba por qué sus movimientos eran cada vez más lentos. Hanbai notó rápidamente que la velocidad de Mupper estaba disminuyendo, y se lanzó a por él asestándole una patada en la cara que le hizo retroceder ligeramente. 

Mupper se encontraba confundido debido a su estado; cada vez sudaba más y se estaba poniendo muy nervioso.

—Parece que el veneno está haciendo efecto —dijo Hanbai mientras sonreía—. Una pena, nuestra batalla acaba de terminar, no puedes ganar.

Mupper se descontroló cuando se dio cuenta que la flecha que le lanzó anteriormente se encontraba envenenada.

—En efecto —contestó Hanbai adivinando los pensamientos de Mupper—. La flecha estaba imbuida en un potente paralizador, todas tus extremidades se quedarán inmóviles en poco tiempo, y el veneno no tardará mucho en llegar a los órganos internos como el corazón.

Instantes después, Hanbai le lanzó una cuchilla para comprobar la capacidad de reacción de Mupper, que esquivó la cuchilla a duras penas, alcanzando su brazo derecho.

—¡Bien! —exclamó Hanbai—. A ver si tienes tanta suerte con esto.

Acto seguido, Hanbai le lanzó tres cuchillas, que hirieron gravemente el cuerpo de Mupper, ya que este no pudo esquivar ni una de ellas. Mientras Kimiko observaba la batalla sorprendida, Hanbai seguía lanzando cuchillas de tres en tres mientras los gritos de Mupper invadían el ambiente del local. Se había quedado totalmente paralizado por el veneno, e inmovilizado en una pared por las cuchillas de Hanbai, quien se dispuso a agarrar a Kimiko y salir del local.

  • [Batalla en la Posada Estanque. Kimiko y Hanbai contra Mupper. Victoria: Kimiko y Hanbai].

Los sonidos de la guerra aún proseguían y se imponían a la calma de la ciudad; la batalla entre los Piratas Meat y los Marines de la ciudad aún no había terminado, pero Hanbai la ignoró y se dirigió al puerto de la ciudad.

—No le has rematado —le achacó Kimiko—. ¿Y si nos persigue?

—El veneno lo hará —respondió Hanbai riéndose—. Por ahora tenemos que llegar a vuestro barco cuanto antes.

—¿Qué pasa con Ima y Taiki? —preguntó Kimiko.

—Si son tan fuertes como yo creo, ellos ya deberían haber llegado al barco antes que nosotros.

—¿Tan fuertes? ¿Qué ha ocurrido con ellos?

—Les dejé batallando contra un gran pirata —contestó Hanbai—. Solo quería comprobar su nivel. Si es lo suficientemente alto, me uniré a vuestra tripulación, necesito protección, mucha gente quiere verme muerto y yo no soy lo suficientemente fuerte como para protegerme de todos ellos.

—¿Has preguntado siquiera si queremos que te unas? —preguntó Kimiko asestándole una golpe en la nuca.

—No —respondió impasible Hanbai.

Mientras conversaban, llegaron por fin al puerto de Baovín; Kimiko le guió donde se encontraba el Winter Soul y juntos lo encontraron rodeado de una espesa niebla.

—¿Qué es esa niebla que rodea el barco? —le preguntó extrañado Hanbai a Kimiko.

—No tengo ni idea —respondió ella preocupada mientras miraba al suelo—. ¿Y qué son todos esos piratas derrotados al lado del barco?

Hanbai y Kimiko subieron al barco a pesar de la nula visibilidad que proporcionaba la niebla y divisaron a Ima y a Taiki tirados en la cubierta totalmente derrotados e inconscientes.

—¡¿Qué significa eso!? —exclamó Kimiko.

—No lo sé... —respondió Hanbai—. Vayámonos de aquí cuanto antes.

En las cercanías de Ciudad Baovín, un enorme navío con la bandera del Gobierno Mundial se alejaba lentamente. En él, un enigmático personaje de pelo oscuro, gafas de sol, trajeado y rodeado de una espesa niebla, se encontraba en la cubierta hablando por un Den Den Mushi.

—Proteger el barco de los Piratas Free Soul no fue una tarea difícil —dijo él mientras se colocaba las gafas de sol—. Esos novatos de los Piratas Meat querían quemarlo, incluso trataron de atacarme, los muy idiotas.

—¿Todos están a salvo, Nebbia? —preguntó la persona con la que hablaba.

—Sí, encontré a dos de sus miembros tirados en medio de una calle, pero los llevé a su barco sin que se enteraran —respondió mientras se retiraba un cigarro de la boca—. Esos chicos son muy interesantes, ¿sabes? Derrotaron a Genzak.

—¿Pretendes ponerles una recompensa?

—A ellos no, sin embargo... 

—¿Qué ocurre?

—Ese tal Hanbai asesinó a un montón de marines con una gran explosión —objetó Nebbia—. ¿Qué recompensa tiene actualmente por el asesinato de ese capitán Marine?

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—Tendré que avisar a la Marine para que se le aumente. Ningún crimen puede quedar impune. Sin embargo, librarse de un peligroso pirata como Genzak no supone ningún crimen.

—Han metido a alguien peligroso en su tripulación, según veo.

—Sí, y desconozco los objetivos de ese Hanbai —respondió reflexivo Nebbia.

—Hablaremos en cuanto regreses de nuevo a Grand Line. Te estaremos esperando.


TO BE CONTINUED

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